Este blog quiere seguir siendo un punto de encuentro de los amantes de la Ciencia (aunque sea sin chocolate)
PRÓXIMA CHARLA
PRÓXIMA CHARLA:
Volvemos el miércoles 23 de septiembre de 2026, 19:00. Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid. ¡DISFRUTAD Y DESCANSAD ESTE VERANO!
¡No te lo pierdas!
El futuro de la medicina: promesas y realidades
Por Enrique J. de la Rosa y Margarita del Val
En
los últimos años, la medicina personalizada, también conocida como medicina
genómica, se nos ha presentado como el futuro de la atención sanitaria. Este
nuevo enfoque buscaría dejar atrás los tratamientos convencionales para cada
enfermedad y avanzar hacia intervenciones adaptadas a las características
genéticas, ambientales y de estilo de vida de cada paciente. Así, se haría
realidad de forma generalizada la máxima: “No hay enfermedades, sino enfermos”.
Imagen original de https://analisisnoticiasonline.com/
Este
cambio es posible gracias a la integración de disciplinas como la genómica, la
bioinformática y otras ciencias ómicas en los procesos de prevención,
diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Aunque estos términos han ganado
presencia en el discurso médico y científico, su potencial no es siempre
comprendido por el público general.
Imagen original de https://www.azti.es/
La
medicina personalizada ya está transformando áreas, entre otras, como la
oncología, donde se aplican terapias dirigidas según mutaciones específicas del
tumor, así como las enfermedades raras, que se benefician de diagnósticos
genéticos precisos y de las primeras terapias génicas desarrolladas y otras
muchas en desarrollo. Además, abre la puerta a una medicina preventiva
proactiva, basada en la comprensión molecular de los riesgos individuales, la
predicción de la evolución de enfermedades y la implementación de medidas
adaptadas a cada persona.
Figura
original de Claudia Hurtado (https://doi.org/10.1016/j.rmclc.2022.01.002)
Sin
embargo, este prometedor futuro también enfrenta importantes retos científicos,
tecnológicos y sociales. Entre ellos, destaca el riesgo de generar expectativas
poco realistas en la población, debido a una comunicación a veces excesivamente
optimista o simplificada. En esta charla se abordarán los avances reales y los
desafíos actuales de la medicina personalizada, con el objetivo de ofrecer una
visión crítica y equilibrada sobre sus posibilidades en la práctica clínica y
en la investigación biomédica contemporánea.
¿Es personal la medicina personalizada?
Carmen Ayuso.
19:00, miércoles 24 de septiembre de 2025.
Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid.
Entrada libre a la presentación por el ponente
y al debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización
de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18
años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años
si están acompañados por uno de sus progenitores o tutor.
Carmen Ayuso es Doctora en Medicina y Cirugía, jefa del Departamento de genética médica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Directora científica del IIS-FJD, Investigadora Principal de la U704 de CIBERER y profesora titular de Medicina (Medicina Genómica) en la UAM. Entre otras muchas distinciones, recibió el Premio Nacional de Investigación (2024), modalidad Gregorio Marañón, en Medicina y Ciencias de la Salud.
El Centro de
Investigaciones Biológicas Margarita Salas, el Centro de Biología
Molecular Severo Ochoa, la Asociación Española de Científicos,
la Fundación DRO, la Sociedad Española de Inmunología y
la Real Sociedad Española de Química apoyan la divulgación
científica rigurosa.
Moe Club nos cede el espacio
para las charlas.
¡No te lo pierdas!
¿Entenderemos algún día cómo se origina una mente?
Por Enrique J. de la Rosa y Margarita del Val
Imágenes tomadas
de la Wikipedia
Creando mentes.
Javier Sampedro.
19:00, miércoles 26 de febrero de 2025
Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid
Entrada libre a la presentación por el ponente
y al debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización
de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18
años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años
si están acompañados por uno de sus progenitores o tutor.
Javier Sampedro es
científico y periodista. Se doctoró en genética y biología molecular, y fue
investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa CSIC-UAM y del
Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Council de Cambridge
(Inglaterra). En 1995 comenzó a publicar artículos de divulgación científica en
El País. Actualmente, sigue escribiendo columnas en El País y colaborando con
Materia, la sección del mismo periódico.
El Centro de
Investigaciones Biológicas Margarita Salas, el Centro de Biología
Molecular Severo Ochoa, la Asociación Española de Científicos,
la Fundación DRO, la Sociedad Española de Inmunología y
la Real Sociedad Española de Química apoyan la divulgación
científica rigurosa.
Moe
Club nos cede el espacio para las charlas.
Coronavirus: Riesgo personal y riesgo colectivo. Opinión sobre la epidemia.
A mi juicio, la clave para entender lo que está pasando con el coronavirus es pasar a pensar del nivel del individuo al nivel de epidemia, que la que la sufre es la sociedad.
Echo de menos explicaciones sobre por qué se toman estas medidas de contención tan inhabituales, quizás por mi trabajo con virus y vacunas. En breve, para quien no quiera leer más: se toman estas medidas no solo para protegernos a cada uno de nosotros, sino especialmente para proteger a los vulnerables y especialmente a los que nos curan, para que los sanitarios no se saturen ni enfermen en masa y puedan curarnos a todos. Me gusta que no se quiera alarmar a la población para que no acudan innecesariamente al médico, pero con la evolución reciente hay algunos que se empiezan a preguntar por la razón de las medidas de contención.
Algunos puntos para entenderlo, en mi humilde opinión:
Primero, la mortalidad parece ser algo superior que la de la gripe, pero el grupo más vulnerable es parecido y hablar como de gripe no es alejarse mucho de lo que es. La gripe, por cierto, no es tan banal como nos creemos. Se ha estimado que en los dos últimos inviernos ha habido entre 6.300 y 15.000 defunciones atribuibles a la gripe. Muchas más que por accidentes de tráfico. Hay que tener especial atención con gente con patologías previas de varios tipos y con gente de mayor edad: la mortalidad por coronavirus en China aproximadamente se multiplica por 2 con cada década (buscad datos exactos si queréis), llegando al 14,8 % para los mayores de 80 años. Calculad hacia abajo.
Así que a nivel individual no hay que sobre-preocuparse. Si tenemos síntomas por los que por gripe no iríamos al médico ni al teléfono, y si no somos contacto de un infectado o hemos viajado a lugares de riesgo, solo tenemos que leernos las instrucciones de Sanidad, quedarnos tranquilos, y no saturar los centros médicos por el miedo.
PERO: (y no quiero alarmar): a nivel colectivo hay varias diferencias que justifican este cuidado, estas cuarentenas, este impacto social y económico. Es lo que es el contenido completo de la palabra epidemia: que el impacto es a nivel colectivo, de sociedad, no solo individual:
Es un virus nuevo y la ciencia sabe muy poco de él. Y por tanto puede predecir muy poco. Pero hacemos bien los científicos en afanarnos e intentar entender todo lo posible. Apoyadnos. Ahora y siempre, es una labor de fondo.
No tenemos ni un antiviral ni una vacuna, mientras que frente a la gripe tenemos vacunas, mejorables, pero tenemos. Ni sabemos si toda la ciencia logrará producir vacunas; es posible, pero hasta que no las tengamos, no sabemos. Tenemos vacunas frente a pocas enfermedades infecciosas, no olvidéis que hay infecciones que se resisten a pesar de esfuerzos científicos mundiales tremendos, como HIV o dengue, malaria o tuberculosis, y muchas más.
Es bastante más contagioso que la gripe, entre otras cosas quizás porque mal que bien contra la gripe tenemos algo de inmunidad pasada, pero frente a este virus estamos totalmente inermes, naive. Y esta diferencia se acumula con cada salto de contagio.
De coronavirus nos podemos infectar, teóricamente y sin cuarentenas ni barreras, un porcentaje considerable de la población en unos pocos meses. Bueno, solo una parte tendrán síntomas, pero su cuantía es difícil de estimar.
El 1% de gripe anual en invierno es lo que absorbe el sistema sanitario, que llega en esos meses a sus niveles máximos de saturación.
No podemos permitirnos la libre circulación del coronavirus porque enfermaría (grave o crítico) quizás hasta un 17% de la población (datos de China actuales), que, en el peor de los casos, es un número de pacientes graves unas 150 veces superior que con gripe, número que no puede absorber el sistema sanitario.
Por tanto hacen falta cuarentenas, trazado de contactos, y cualquier medida de alta contención que logre reducir la velocidad a la que, lentamente, nos iremos contagiando un porcentaje considerable de la población. Hay que ganar todo el tiempo posible para que la infección de todos tarde ojalá que 100 años. Hay que ganar tiempo para que haya una vacuna o un tratamiento. Hay que ganar tiempo a ver si la infección remite en verano. O desaparece, como el SARS con medidas de alta contención parecidas a las actuales. Hay que ganar tiempo para que haya un antiviral. Hay que ganar tiempo a ver si las personas más vulnerables sobreviven.
Pero, sobre todo, hace falta que nuestro sistema sanitario no colapse. Porque en los casos graves esta enfermedad es mucho menos dañina y mucho menos mortal con asistencia sanitaria, que sin ella: oxígeno, hidratación, antipiréticos, antiinflamatorios, antibióticos si se complica, soporte vital... - lo saben los médicos para las demás neumonías, pero quizás este virus tiene patologías y secuelas propias. En China, en la "zona cero" de la ciudad de Wuhan, la mortalidad ha sido entre 8 y 30 veces mayor que en otras provincias de China: "Asked why [in] Wuhan [the fatality ratio] was so much higher than the national level, the National Health Commission of China official replied that it was for lack of resources" (reunión NHCC y OMS, Feb 20, 2020). Y eso que en esta provincia china de Hubei han ganado tiempo, y se ha infectado aproximadamente “solo” 1 de cada mil personas. ¡Eso lo tenemos que mejorar si todos aplicamos las medidas que nos toca! Hay que ayudar a los sanitarios a hacer su trabajo.
Porque hay que frenar la epidemia, está protocolizado que los sanitarios se pongan en cuarentena cuando han estado expuestos sin saberlo y sin protegerse a un enfermo. Esto se hace ya para neumonías, sarampión, por ejemplo, y también ahora para coronavirus. Si ellos se infectan, aunque sea levemente, y se tienen que poner en cuarentena, para evitar contagiar a su vez a pacientes muy vulnerables, van bajando los recursos humanos sanitarios.
Porque hay que frenar la epidemia, está protocolizado que los enfermos sean aislados, en hospital o en casa según la gravedad y según los recursos disponibles. Muchos enfermos, los leves, podrán pasar la infección aislados en casa. Pero, con las medidas necesarias de aislamiento para los enfermos graves, el personal sanitario no podrá atendernos adecuadamente si llega a enfermar gravemente el 0,1% de la población en unos meses, es decir, si se llega al nivel habitual de hospitalizados que alcanza la gripe en invierno, ni si llega a ser un año de gripe duro. Si tomamos la gripe como referencia, nos moveríamos en números de entre 600 y 1.000 casos hospitalizados por millón de habitantes. Lombardía, en el norte de Italia, ha llegado este fin de semana pasado del día internacional de la mujer a niveles cercanos a la emergencia sanitaria con unos 350 casos por millón de habitantes. Por eso ha sido necesaria la adopción de medidas drásticas de contención de la circulación de las personas. Y la Sanidad italiana es la quinta del mundo, con la española la tercera, con todas sus deficiencias y sus grandezas que conocemos. ¡También tenemos que superar a Italia en eficacia sanitaria! En la provincia china de Hubei han llegado a un máximo de 1.200 casos/millón. Por eso han tenido que construir 16 hospitales en pocos días y reclutar a decenas de miles de sanitarios de otras provincias.
Por eso hay que respetar todas las medidas de alta contención, de cuarentena, de aislamiento que nos recomienden las autoridades sanitarias. Porque aun haciéndolo, y estando más preparados que nunca en la historia para combatir una pandemia, estamos también más globalizados que nunca para expandir y potenciar una pandemia.
Por eso, además de seguir a rajatabla todas las medidas recomendadas, hay que tener sensatez y autolimitarse los contactos. Porque lo que está en cuestión no es solo si me infecto yo o no, sino sobre todo si yo puedo infectar o no a otras personas, justo lo contrario. Recordad, es una epidemia. Por eso, cancelar congresos de sanitarios. Por eso, evitar viajes innecesarios y en los que estemos expuestos y exponiendo a mucha gente de orígenes diversos. Por eso, evitar multitudes, festejos y reuniones grandes. Por eso, si te cierran el cole de los niños no los mandas con los abuelos ni al parque. Por eso, si te cierran la universidad o el instituto te quedas en casa en lugar de ir de fiesta. Por eso, cuando te cierran la empresa porque hay un caso de coronavirus en tu departamento, no te vas a tomar una copa o a visitar a tu madre o a hacer la compra en un momentito: te envían a casa no para protegerte a ti, que estás fuertote, joven y sano, sino para que no seas un vehículo de contagio que podría llevar a la muerte a personas más vulnerables en un par de saltos de contagio, e incluso a ti si inopinadamente sufres una apendicitis y no te pueden curar. Es lo sensato.
Por no hablar de si pasa lo mismo en unas semanas en países con menos recursos.
Ojala que en un futuro se convierta tan solo en una enfermedad estacional como la gripe y las múltiples infecciones respiratorias que sufrimos regularmente. Pero para llegar a ello tenemos que pasar por la oleada de la epidemia. Y tiene que ser lo más lentamente posible. Hay que ganar tiempo, cualquier retraso en la diseminación del virus y la extensión de la epidemia es importante y nos ayuda a nosotros y a los sanitarios. Sí, es posible hacerlo y los retrasos están en las manos de todos (nunca mejor dicho, lávatelas) incluso con medidas sencillas, pero aceptando también las medidas duras.
Además de un intento de explicación, esto es una llamada a la sensatez y a la responsabilidad, una vez que tenemos los datos, los pocos datos que conocemos de este virus. La responsabilidad no es solo no sentir pánico, que también, sino pensar en los demás, que suelen ser, siempre, los más cercanos.
Bueno, esta es mi opinión. Un saludo
Marga del Val
Escrito por Margarita del Val (CBMSO, CSIC-UAM), a raíz de la demanda de información en un foro científico sobre por qué se toman medidas tan extraordinarias de contención.
¿Condiciona “de dónde venimos” el “quiénes somos”?
¿Quién no se ha preguntado nunca cómo será su árbol genealógico? ¿Y si desciendo de un rey, o del mismísimo Cid Campeador? La realidad es que, si nos remontamos varias generaciones para atrás, es muy probable que tengamos algún parentesco con el héroe castellano.
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