Este blog quiere seguir siendo un punto de encuentro de los amantes de la Ciencia (aunque sea sin chocolate)
PRÓXIMA CHARLA
PRÓXIMA CHARLA:
Volvemos el miércoles 23 de septiembre de 2026, 19:00. Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid. ¡DISFRUTAD Y DESCANSAD ESTE VERANO!
¡No te lo pierdas!
¿Y si los materiales pudieran “pensar”?
Por Enrique J. de la Rosa y Margarita del Val
Relojes
inteligentes, teléfonos inteligentes, televisores inteligentes y, por supuesto,
la inteligencia artificial han invadido nuestras vidas. Los usamos con asombro,
no exento de cierto temor, sin comprender del todo cómo funcionan, sin
aprovechar plenamente lo que pueden ofrecernos y sin considerar sus
limitaciones.
Al
auge de la inteligencia artificial y los dispositivos inteligentes se suma —ya
en parte presente y con mayor fuerza en el futuro cercano— la inteligencia en
los materiales. Quizás esta sea la oportunidad de entender mejor de qué
hablamos, antes de que estén por todas partes.
Imagen generada con inteligencia artificial (ChatGPT)
La nanotecnología, una ingeniería a escala atómica y molecular, permite fabricar “materiales a la carta”, con propiedades controladas y diseñadas para fines específicos. Así nacen los llamados materiales inteligentes: materiales dinámicos que “dialogan con su entorno”, respondiendo de forma específica a determinados estímulos.
Por
ejemplo, son la base de las ventanas inteligentes, capaces de regular el flujo
de luz y calor hacia el interior de los edificios, lo que permite ahorrar en
calefacción y refrigeración, e incluso generar energía eléctrica. Otra
aplicación son los fotofármacos, medicamentos activados por luz que ofrecen una
precisión espacial y temporal sin precedentes en su acción terapéutica.
Imagen
original de Sornali Sanki
En neurociencia, aún no comprendemos en detalle las
bases moleculares y celulares del pensamiento y la inteligencia en los seres
vivos. Por eso, más allá de imaginar distopías con materiales y dispositivos “pensantes”,
debemos adentrarnos con conocimiento en la fascinante era de los materiales
inteligentes y aprovechar su potencial para enfrentar algunos de los grandes
desafíos actuales, como los relacionados con la salud humana o el cambio
climático.
En esta charla repasaremos ejemplos diversos de materiales inteligentes y sus posibles usos para resolver problemas de las personas y del planeta.
Materiales inteligentes: aliados en la lucha
por la salud y el medio ambiente.
Amador Menéndez Velázquez.
19:00, miércoles 29 de octubre de 2025.
Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid.
Entrada libre a la presentación por el ponente
y al debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización
de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18
años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años
si están acompañados por uno de sus progenitores o tutor.
Amador Menéndez Velázquez es Licenciado y
Doctor en Química por la Universidad de Oviedo. Actualmente desarrolla su labor
investigadora en el Centro Tecnológico IDONIAL (Asturias). Anteriormente ha
trabajado en instituciones de prestigio como el Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT), donde logró el récord mundial de eficiencia en la captura
de energía solar.
Sus líneas de investigación se centran en los
materiales inteligentes y la nanofotónica, con aplicaciones en campos como la
energía, la eficiencia energética y la salud humana. Colabora estrechamente con
numerosas empresas del sector, impulsando la transferencia de conocimiento y
tecnología.
Ha sido galardonado con el Premio Nacional de
Arquitectura Avanzada 2018, en la modalidad de innovación, por sus
investigaciones en ventanas generadoras de energía, así como con la Placa de
Honor de la Asociación Española de Científicos 2023, entre otros reconocimientos.
Compagina su labor científica con una intensa
actividad de divulgación, también reconocida con numerosos premios, entre
ellos: el Premio Nacional de Periodismo Científico 2025, el Premio SOCIEMAT
2021 a la Difusión y Educación Científica en Materiales, el Premio COSCE a la
Difusión de la Ciencia 2018, el Premio Europeo de Divulgación Científica 2009,
y el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2017 por su libro Historia del
futuro. Tecnologías que cambiarán nuestras vidas, entre otros.
El Centro de
Investigaciones Biológicas Margarita Salas, el Centro de Biología
Molecular Severo Ochoa, la Asociación Española de Científicos,
la Fundación DRO, la Sociedad Española de Inmunología y
la Real Sociedad Española de Química apoyan la divulgación científica
rigurosa.
Moe Club nos cede el
espacio para las charlas.
La pandemia silenciosa
Por Begoña García Sastre, Margarita del Val y Enrique J. de la Rosa
El descubrimiento de los antibióticos a mediados del siglo XX supuso una revolución en la medicina permitiendo tratar de forma efectiva las infecciones bacterianas. Es incalculable el número de vidas que los antibióticos han salvado y, además, han colaborado, junto con las vacunas y la mejora de la higiene y la nutrición, a reducir la mortalidad infantil y aumentar la esperanza de vida, proporcionándonos la salud de la que ahora disfrutamos.
Los antibióticos han vivido desde entonces una época dorada, considerándose en la sociedad, erróneamente, como el remedio que todo lo cura. Esta percepción ha llevado a que se hiciera un abuso de estos medicamentos, cuyas consecuencias llevamos años sufriendo y que cada vez resultan más preocupantes: las bacterias multirresistentes.
¡La ciencia al rescate...pero con tu ayuda!
Por Begoña García Sastre y Enrique J. de la Rosa
Hace solo unas semanas que hemos alcanzado los 8.000 millones de habitantes en el mundo. Esto nos plantea unos grandes desafíos debido tanto a las necesidades básicas de las personas como al uso excesivo y, frecuentemente innecesario de los recursos del planeta. Todo ello amenaza su sostenibilidad presente y futura, nuestro bienestar y, ocasionalmente, nuestra vida.
La superpoblación requiere entender y replantearnos los sistemas alimentarios. Estos deben cubrir las necesidades nutricionales de la población y contribuir a un mayor nivel de salud y bienestar, además de ofrecer condiciones de trabajo y sueldos dignos en toda la cadena de producción. La estructura actual se tambalea por la falta de recursos, la desertificación, las condiciones climáticas cambiantes, entre otras dificultades en la producción y distribución de los alimentos.
La creciente densidad de población afectará también de manera directa a la salud de las personas. Estaremos expuestos a más epidemias y pandemias debido al potente desarrollo urbano derivado de este aumento constante de población, al número creciente de contactos por las migraciones, el turismo y los negocios, así como a la mejor transmisión de vectores de agentes infecciosos por el calentamiento de las zonas templadas del planeta.
El cambio climático actual se debe a la actividad humana, por lo que el aumento de la población mundial también supone un agravante para este problema. La intensidad y la velocidad con la que avanzará en el futuro depende de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que debemos actuar para limitarlas y mitigar la crisis climática en la que ya nos hayamos inmersos, que genera riesgos para los ecosistemas y la sociedad y tiene un fuerte impacto en la salud humana y planetaria.
Estos desafíos se han abordado en general de forma independiente; sin embargo, están interconectados. Por ejemplo, el uso masivo de los combustibles fósiles en la producción de energía ha potenciado el cambio climático que, a su vez, junto con la destrucción de los ecosistemas por sobreexplotación, facilita la extensión de las zoonosis e impacta negativamente en la producción de alimentos. Las zoonosis llevarán, sin duda, a nuevas epidemias y pandemias que se globalizarán más rápidamente por la densidad de población y los movimientos migratorios. Estos problemas de salud pueden impactar negativamente en los ecosistemas por la contaminación que supone el uso, abuso y mala gestión de los medicamentos y sus residuos. Esto, unido a otros muchos contaminantes procedentes de la actividad humana, afecta directamente al medioambiente, al clima y a los cultivos y sistemas alimentarios.
Estas interrelaciones, que no han sido aún consideradas en toda su magnitud, complican el abordaje de estos y otros desafíos. Los problemas complejos a los que nos enfrentamos solo pueden resolverse con soluciones a su altura que impliquen no solo a la ciencia y los científicos con un nuevo abordaje interdisciplinar, sino a la sociedad en su conjunto.
En esta mesa redonda se presentarán estos desafíos presentes y futuros, cómo se buscan soluciones desde la investigación y, lo que es igualmente importante, cómo debemos concienciarnos de que nuestras acciones tienen implicaciones, para bien y para mal, mucho más allá de lo obvio y cercano.
Crisis climática, pandemias y sistemas alimentarios: desafíos interdependientes
Miércoles 25 de enero 2023, 19:00h.
Pangea, C/ Príncipe de Vergara 26, Madrid.
Inscripciones aquí
J. Fidel González Rouco, Facultad de Ciencias Físicas (UCM) e Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).
J. Fidel González Rouco es profesor en la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM e investigador del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM). Ha sido contribuyente al informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) 2007 y autor líder en el IPCC 2013. Ha participado y participa en varios paneles científicos: ha sido co-chair de CLIVAR-España; miembro del comité organizador de la Asociación Española de Climatología; miembro del Cluster de Cambio Global del Campus de Excelencia Internacional de Moncloa; miembro del panel científico de PAGES-EURO_MED. Centra su investigación en problemas científicos que involucran modelización y análisis del cambio climático usando: modelos globales para la simulación y estudio de mecanismos que contribuyen a la variabilidad y al cambio climático actual en el contexto de los últimos milenios; y modelos regionales, con aplicaciones en la detección del cambio climático y en el contexto de las energías renovables.
Margarita del Val, Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM).
Margarita del Val es investigadora científica, viróloga e inmunóloga en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM). Coordina la Plataforma Temática Interdisciplinar en Salud Global del CSIC. Investiga la respuesta inmunitaria frente a las infecciones virales y la memoria inmunitaria, aspectos básicos del funcionamiento de las vacunas. Contribuye a la comunicación de los conocimientos científicos a la sociedad.
Manuel Franco, Universidad de Alcalá y Universidad Johns Hopkins de Baltimore, EE.UU.
Manuel Franco es médico epidemiólogo e investigador en la Universidades de Alcalá y Johns Hopkins. Su área de interés científico se centra en los factores sociales, incluidos el entorno urbano, que determinan la salud de las poblaciones y sus desigualdades. En la actualidad colabora en varios estudios sobre sistemas alimentarios y salud infantil en ciudades. Manuel ha liderado múltiples proyectos de investigación en EE.UU., España y Europa. Tiene especial interés por la transferencia del conocimiento y colabora con numerosos medios de comunicación internacionales y nacionales.
El Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, la Asociación Española de Científicos, el Instituto de Geociencias, la Universidad Complutense de Madrid, la Asociación Española para el Avance de la Ciencia, la Fundación DRO y la Sociedad Española de Inmunología apoyan la divulgación científica rigurosa.
Pangea, The Travel Store, nos cede su espacio para las charlas.
Coronavirus: Riesgo personal y riesgo colectivo. Opinión sobre la epidemia.
A mi juicio, la clave para entender lo que está pasando con el coronavirus es pasar a pensar del nivel del individuo al nivel de epidemia, que la que la sufre es la sociedad.
Echo de menos explicaciones sobre por qué se toman estas medidas de contención tan inhabituales, quizás por mi trabajo con virus y vacunas. En breve, para quien no quiera leer más: se toman estas medidas no solo para protegernos a cada uno de nosotros, sino especialmente para proteger a los vulnerables y especialmente a los que nos curan, para que los sanitarios no se saturen ni enfermen en masa y puedan curarnos a todos. Me gusta que no se quiera alarmar a la población para que no acudan innecesariamente al médico, pero con la evolución reciente hay algunos que se empiezan a preguntar por la razón de las medidas de contención.
Algunos puntos para entenderlo, en mi humilde opinión:
Primero, la mortalidad parece ser algo superior que la de la gripe, pero el grupo más vulnerable es parecido y hablar como de gripe no es alejarse mucho de lo que es. La gripe, por cierto, no es tan banal como nos creemos. Se ha estimado que en los dos últimos inviernos ha habido entre 6.300 y 15.000 defunciones atribuibles a la gripe. Muchas más que por accidentes de tráfico. Hay que tener especial atención con gente con patologías previas de varios tipos y con gente de mayor edad: la mortalidad por coronavirus en China aproximadamente se multiplica por 2 con cada década (buscad datos exactos si queréis), llegando al 14,8 % para los mayores de 80 años. Calculad hacia abajo.
Así que a nivel individual no hay que sobre-preocuparse. Si tenemos síntomas por los que por gripe no iríamos al médico ni al teléfono, y si no somos contacto de un infectado o hemos viajado a lugares de riesgo, solo tenemos que leernos las instrucciones de Sanidad, quedarnos tranquilos, y no saturar los centros médicos por el miedo.
PERO: (y no quiero alarmar): a nivel colectivo hay varias diferencias que justifican este cuidado, estas cuarentenas, este impacto social y económico. Es lo que es el contenido completo de la palabra epidemia: que el impacto es a nivel colectivo, de sociedad, no solo individual:
Es un virus nuevo y la ciencia sabe muy poco de él. Y por tanto puede predecir muy poco. Pero hacemos bien los científicos en afanarnos e intentar entender todo lo posible. Apoyadnos. Ahora y siempre, es una labor de fondo.
No tenemos ni un antiviral ni una vacuna, mientras que frente a la gripe tenemos vacunas, mejorables, pero tenemos. Ni sabemos si toda la ciencia logrará producir vacunas; es posible, pero hasta que no las tengamos, no sabemos. Tenemos vacunas frente a pocas enfermedades infecciosas, no olvidéis que hay infecciones que se resisten a pesar de esfuerzos científicos mundiales tremendos, como HIV o dengue, malaria o tuberculosis, y muchas más.
Es bastante más contagioso que la gripe, entre otras cosas quizás porque mal que bien contra la gripe tenemos algo de inmunidad pasada, pero frente a este virus estamos totalmente inermes, naive. Y esta diferencia se acumula con cada salto de contagio.
De coronavirus nos podemos infectar, teóricamente y sin cuarentenas ni barreras, un porcentaje considerable de la población en unos pocos meses. Bueno, solo una parte tendrán síntomas, pero su cuantía es difícil de estimar.
El 1% de gripe anual en invierno es lo que absorbe el sistema sanitario, que llega en esos meses a sus niveles máximos de saturación.
No podemos permitirnos la libre circulación del coronavirus porque enfermaría (grave o crítico) quizás hasta un 17% de la población (datos de China actuales), que, en el peor de los casos, es un número de pacientes graves unas 150 veces superior que con gripe, número que no puede absorber el sistema sanitario.
Por tanto hacen falta cuarentenas, trazado de contactos, y cualquier medida de alta contención que logre reducir la velocidad a la que, lentamente, nos iremos contagiando un porcentaje considerable de la población. Hay que ganar todo el tiempo posible para que la infección de todos tarde ojalá que 100 años. Hay que ganar tiempo para que haya una vacuna o un tratamiento. Hay que ganar tiempo a ver si la infección remite en verano. O desaparece, como el SARS con medidas de alta contención parecidas a las actuales. Hay que ganar tiempo para que haya un antiviral. Hay que ganar tiempo a ver si las personas más vulnerables sobreviven.
Pero, sobre todo, hace falta que nuestro sistema sanitario no colapse. Porque en los casos graves esta enfermedad es mucho menos dañina y mucho menos mortal con asistencia sanitaria, que sin ella: oxígeno, hidratación, antipiréticos, antiinflamatorios, antibióticos si se complica, soporte vital... - lo saben los médicos para las demás neumonías, pero quizás este virus tiene patologías y secuelas propias. En China, en la "zona cero" de la ciudad de Wuhan, la mortalidad ha sido entre 8 y 30 veces mayor que en otras provincias de China: "Asked why [in] Wuhan [the fatality ratio] was so much higher than the national level, the National Health Commission of China official replied that it was for lack of resources" (reunión NHCC y OMS, Feb 20, 2020). Y eso que en esta provincia china de Hubei han ganado tiempo, y se ha infectado aproximadamente “solo” 1 de cada mil personas. ¡Eso lo tenemos que mejorar si todos aplicamos las medidas que nos toca! Hay que ayudar a los sanitarios a hacer su trabajo.
Porque hay que frenar la epidemia, está protocolizado que los sanitarios se pongan en cuarentena cuando han estado expuestos sin saberlo y sin protegerse a un enfermo. Esto se hace ya para neumonías, sarampión, por ejemplo, y también ahora para coronavirus. Si ellos se infectan, aunque sea levemente, y se tienen que poner en cuarentena, para evitar contagiar a su vez a pacientes muy vulnerables, van bajando los recursos humanos sanitarios.
Porque hay que frenar la epidemia, está protocolizado que los enfermos sean aislados, en hospital o en casa según la gravedad y según los recursos disponibles. Muchos enfermos, los leves, podrán pasar la infección aislados en casa. Pero, con las medidas necesarias de aislamiento para los enfermos graves, el personal sanitario no podrá atendernos adecuadamente si llega a enfermar gravemente el 0,1% de la población en unos meses, es decir, si se llega al nivel habitual de hospitalizados que alcanza la gripe en invierno, ni si llega a ser un año de gripe duro. Si tomamos la gripe como referencia, nos moveríamos en números de entre 600 y 1.000 casos hospitalizados por millón de habitantes. Lombardía, en el norte de Italia, ha llegado este fin de semana pasado del día internacional de la mujer a niveles cercanos a la emergencia sanitaria con unos 350 casos por millón de habitantes. Por eso ha sido necesaria la adopción de medidas drásticas de contención de la circulación de las personas. Y la Sanidad italiana es la quinta del mundo, con la española la tercera, con todas sus deficiencias y sus grandezas que conocemos. ¡También tenemos que superar a Italia en eficacia sanitaria! En la provincia china de Hubei han llegado a un máximo de 1.200 casos/millón. Por eso han tenido que construir 16 hospitales en pocos días y reclutar a decenas de miles de sanitarios de otras provincias.
Por eso hay que respetar todas las medidas de alta contención, de cuarentena, de aislamiento que nos recomienden las autoridades sanitarias. Porque aun haciéndolo, y estando más preparados que nunca en la historia para combatir una pandemia, estamos también más globalizados que nunca para expandir y potenciar una pandemia.
Por eso, además de seguir a rajatabla todas las medidas recomendadas, hay que tener sensatez y autolimitarse los contactos. Porque lo que está en cuestión no es solo si me infecto yo o no, sino sobre todo si yo puedo infectar o no a otras personas, justo lo contrario. Recordad, es una epidemia. Por eso, cancelar congresos de sanitarios. Por eso, evitar viajes innecesarios y en los que estemos expuestos y exponiendo a mucha gente de orígenes diversos. Por eso, evitar multitudes, festejos y reuniones grandes. Por eso, si te cierran el cole de los niños no los mandas con los abuelos ni al parque. Por eso, si te cierran la universidad o el instituto te quedas en casa en lugar de ir de fiesta. Por eso, cuando te cierran la empresa porque hay un caso de coronavirus en tu departamento, no te vas a tomar una copa o a visitar a tu madre o a hacer la compra en un momentito: te envían a casa no para protegerte a ti, que estás fuertote, joven y sano, sino para que no seas un vehículo de contagio que podría llevar a la muerte a personas más vulnerables en un par de saltos de contagio, e incluso a ti si inopinadamente sufres una apendicitis y no te pueden curar. Es lo sensato.
Por no hablar de si pasa lo mismo en unas semanas en países con menos recursos.
Ojala que en un futuro se convierta tan solo en una enfermedad estacional como la gripe y las múltiples infecciones respiratorias que sufrimos regularmente. Pero para llegar a ello tenemos que pasar por la oleada de la epidemia. Y tiene que ser lo más lentamente posible. Hay que ganar tiempo, cualquier retraso en la diseminación del virus y la extensión de la epidemia es importante y nos ayuda a nosotros y a los sanitarios. Sí, es posible hacerlo y los retrasos están en las manos de todos (nunca mejor dicho, lávatelas) incluso con medidas sencillas, pero aceptando también las medidas duras.
Además de un intento de explicación, esto es una llamada a la sensatez y a la responsabilidad, una vez que tenemos los datos, los pocos datos que conocemos de este virus. La responsabilidad no es solo no sentir pánico, que también, sino pensar en los demás, que suelen ser, siempre, los más cercanos.
Bueno, esta es mi opinión. Un saludo
Marga del Val
Escrito por Margarita del Val (CBMSO, CSIC-UAM), a raíz de la demanda de información en un foro científico sobre por qué se toman medidas tan extraordinarias de contención.
¡No te la pierdas!
Mitos y medias verdades
¿A quién no le ha dado un consejo de salud un conocido, amigo o familiar? O lo ha leído u oído en un medio de comunicación o en una red social. A veces, somos nosotros mismos quienes comentamos “pues el otro día leí que…”
¿Salud por movilidad?
¡No te la pierdas!
Un placer, también para la mente.
Entrada gratuita; aforo limitado; cata limitada a los 50 primeros asistentes.

























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