PRÓXIMA CHARLA


PRÓXIMA CHARLA:


Volvemos el miércoles 23 de septiembre de 2026, 19:00. Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid. ¡DISFRUTAD Y DESCANSAD ESTE VERANO!


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Eppur si muove


Esta frase, “y sin embargo se mueve”, es atribuida a Galileo tras tener que abjurar de sus observaciones científicas sobre el movimiento de la tierra alrededor del sol. Me ha parecido un resumen “poético” de la charla de ayer, en la que Emilio Cáceres nos ilustró sobre los estrictos requerimientos de la Ciencia y las muchas vías por las que la pseudociencia “nos convence” más fácilmente.

Emilio nos dio una magnífica, rigurosa y a la vez amena charla que puedes encontrar aquí. A ella volveré. Pero, como en otras ocasiones en Ciencia con Chocolate, fue la discusión posterior lo más ilustrativo. Una persona pidió más beligerancia a los científicos frente a la pseudociencia. Otras personas pidieron más respeto para las terapias alternativas, “porque conozco algún caso en el que funcionó”. Esta percepción personal también se ha tratado en alguna entrada previa, pero parece que habrá que volver sobre ello.




Pero, como decía al principio, basándome en algo que el propio Emilio comentó en su charla, quiero hacer un primer resumen de la entendible dificultad de aceptar el conocimiento científico cuando contradice nuestra experiencia. ¿Cuándo se dieron cuenta los humanos de que el sol sale todas las mañanas, cruza el cielo y se oculta por la noche hasta el día siguiente? El calendario egipcio, que implica reconocer ya la periodicidad de dicho movimiento, tiene 5.000 años. Pero seguro que nuestros antepasados fueron conscientes del movimiento del sol por el firmamento hace ¿10.000, 20.000, 50.000 años? Pudo ser incluso antes, por algún antecesor del género Homo. Por ello, es fácil entender que se rechazaran las explicaciones de Galileo,  e incluso que le condenara la Santa Inquisición, cuando sus observaciones aplicando el método científico demostraron que era realmente la tierra la que se movía alrededor del sol. La humanidad, y no estoy seguro de que en su totalidad, solo ha sido capaz de generar y admitir el conocimiento que contradice la experiencia personal sobre el movimiento del sol en una muy pequeña fracción temporal de su historia. Así que no nos debemos extrañar de que muchas personas se aferren a algo que parezca funcionar o que dé una contestación sencilla a sus dudas, aunque no esté demostrado científicamente. Pero quizás sí podamos explicarlo mejor. Seguiremos en ello.

Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa.


No me malinterpretes


Cuando critico el que se empleen argumentos pseudocientíficos para venderte un alimento, una crema de belleza, un tratamiento médico o cualquier otra cosa, no critico a quien, por el motivo que sea, siempre respetable, lo compra. Critico al que da falsas esperanzas. Critico al que juega con tu salud. Critico al que intenta detraer recursos sanitarios en favor de su bolsillo.

Por eso en Ciencia con chocolate tendremos, como ya he anunciado, varias conferencias para que sigas decidiendo lo que quieras, pero con más conocimiento e información. Te esperamos el martes 18 de octubre.

 
La impaciencia es la madre de la pseudociencia.

Emilio Cáceres Vázquez, licenciado en Ciencias Biológicas y en Ciencias Ambientales, profesor de educación secundaria.


Cuándo:
Martes, 18 de octubre de 20:00 a 21:30


Dónde:
Chocolatería VALOR – C/ Ibiza, 33 – Madrid

Entrada libre – Aforo limitado – Consumición no incluida


Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa

Quizás debiéramos tomárnoslo más en serio

Hay algunos reclamos publicitarios – cremas con células madre vegetales, pulseras para el equilibrio energético o alimentos curalotodo – que a los científicos en general nos hacen gracia. Pero quizás debiéramos reaccionar de otra forma, pues la misma falta de pruebas sobre su eficacia se da en alternativas médicas que, por tanto, pueden ser peligrosas, no solo para el bolsillo, sino para la propia salud.

Mucho mejor que yo lo explica Mario Bunge, doctor en Ciencias Físicas y filósofo de la Ciencia: “Los científicos y los filósofos tienden a tratar la superstición, la pseudociencia y hasta la anticiencia como basura inofensiva o, incluso, como algo adecuado al consumo de las masas; están demasiado ocupados con sus propias investigaciones como para molestarse por tales sinsentidos. Esta actitud, sin embargo, es de lo más desafortunada. Y ello por las siguientes razones. Primero, la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y volverla contra la investigación científica. Segundo, el surgimiento y la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia son fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de forma científica y, tal vez, hasta de ser utilizados como indicadores del estado de salud de una cultura.”
(Tomado de la reseña de nal del formularioLas pseudociencias ¡vaya timo! Mario Bunge. Colección ¡Vaya timo!, 14. Editorial Laetoli. ISBN: 978-84-92422-24-1).



En Ciencia con Chocolate vamos a dedicar varias charlas, empezando por la del próximo martes 18 de octubre, a que conozcas mejor el método científico, el proceso de desarrollo de un medicamento, el fundamento y la necesidad de las vacunas, para que así puedas distinguir tu mismo Ciencia de pseudociencia.
Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa