PRÓXIMA CHARLA

¡Feliz verano!


Volvemos en septiembre.

Eppur si muove


Esta frase, “y sin embargo se mueve”, es atribuida a Galileo tras tener que abjurar de sus observaciones científicas sobre el movimiento de la tierra alrededor del sol. Me ha parecido un resumen “poético” de la charla de ayer, en la que Emilio Cáceres nos ilustró sobre los estrictos requerimientos de la Ciencia y las muchas vías por las que la pseudociencia “nos convence” más fácilmente.

Emilio nos dio una magnífica, rigurosa y a la vez amena charla que puedes encontrar aquí. A ella volveré. Pero, como en otras ocasiones en Ciencia con Chocolate, fue la discusión posterior lo más ilustrativo. Una persona pidió más beligerancia a los científicos frente a la pseudociencia. Otras personas pidieron más respeto para las terapias alternativas, “porque conozco algún caso en el que funcionó”. Esta percepción personal también se ha tratado en alguna entrada previa, pero parece que habrá que volver sobre ello.




Pero, como decía al principio, basándome en algo que el propio Emilio comentó en su charla, quiero hacer un primer resumen de la entendible dificultad de aceptar el conocimiento científico cuando contradice nuestra experiencia. ¿Cuándo se dieron cuenta los humanos de que el sol sale todas las mañanas, cruza el cielo y se oculta por la noche hasta el día siguiente? El calendario egipcio, que implica reconocer ya la periodicidad de dicho movimiento, tiene 5.000 años. Pero seguro que nuestros antepasados fueron conscientes del movimiento del sol por el firmamento hace ¿10.000, 20.000, 50.000 años? Pudo ser incluso antes, por algún antecesor del género Homo. Por ello, es fácil entender que se rechazaran las explicaciones de Galileo,  e incluso que le condenara la Santa Inquisición, cuando sus observaciones aplicando el método científico demostraron que era realmente la tierra la que se movía alrededor del sol. La humanidad, y no estoy seguro de que en su totalidad, solo ha sido capaz de generar y admitir el conocimiento que contradice la experiencia personal sobre el movimiento del sol en una muy pequeña fracción temporal de su historia. Así que no nos debemos extrañar de que muchas personas se aferren a algo que parezca funcionar o que dé una contestación sencilla a sus dudas, aunque no esté demostrado científicamente. Pero quizás sí podamos explicarlo mejor. Seguiremos en ello.

Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa.


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