Por Margarita del Val y Enrique
J. de la Rosa
En los próximos
meses, España será escenario de un acontecimiento astronómico poco frecuente:
la coincidencia de dos eclipses solares totales y uno anular en menos de año y
medio. Este hecho resulta especialmente singular si se considera no solo la
reducida superficie de la península, sino también la estrecha franja desde la
que pueden observarse las fases de totalidad o anularidad. Por ello, presenciar
estos eclipses supone una oportunidad excepcional difícil de repetir sin
desplazarse a lugares lejanos.
Imagen de Luc Viatour, Creative Commons
Históricamente, los eclipses han sido objeto de interés científico más
que social. Hace tres siglos, solo unos pocos astrónomos viajaban para
observarlos, con el objetivo de verificar sus cálculos, los cuales no siempre confirmaban.
Con el paso del tiempo, sin embargo, comenzaron a descubrirse fenómenos asociados
que despertaron nuevas preguntas sobre la naturaleza del Sol y estimularon la
investigación. El desarrollo de tecnologías como la fotografía contribuyó a
consolidar el eclipse como una herramienta clave para el estudio solar. A
medida que la cultura científica se extendió y los medios de comunicación
divulgaron estos descubrimientos, el interés dejó de ser exclusivo de
especialistas. Surgió así un incipiente turismo astronómico, cada vez más
popular. De esta forma, se pasó de unos pocos astrónomos viajando con sus
pesados instrumentos de observación a la participación de astrónomos
aficionados y la incorporación posterior de un número cada vez mayor de
personas interesadas en presenciar el eclipse. Si hace un siglo los
desplazamientos para observar eclipses movilizaban a miles de personas, hoy
pueden atraer a millones, transformando estos eventos en auténticos fenómenos
de masas.
Imagen tomada de ECLIPSES DE SOL, LOS ECLIPSES “ESPAÑOLES” DE 2026, 2027 Y 2028 (OBSERVATORIO ASTRONÓMICO NACIONAL)
En la actualidad, los eclipses no solo representan una oportunidad científica, sino también una experiencia colectiva y emocional. La charla propone explicar qué puede observarse durante estos eventos y cómo hacerlo con seguridad, al tiempo que analiza la evolución histórica de su estudio y su impacto social. También aborda los retos logísticos derivados de la creciente afluencia de público, especialmente en países bien conectados, donde un eclipse puede convertirse en un poderoso motor de turismo. En definitiva, una invitación a comprender y disfrutar uno de los fenómenos naturales más fascinantes, ahora más accesible que nunca.
Eclipses totales de sol: de la ciencia al
turismo
Pere Planesas Bigas
19:00, miércoles 24 de junio de 2026.
Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid.
Entrada libre a la presentación por el ponente
y al debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización
de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18
años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años
si están acompañados por uno de sus progenitores o tutor.
Pere Planesas Bigas es doctor en Física. Especializado en radioastronomía, ha trabajado como astrónomo profesional en diversos observatorios y organismos nacionales e internacionales (OAN, Caltech, ESO en Chile) hasta su jubilación. Ha desempeñado labores como asesor científico y ha impartido cursos de doctorado y programas de formación dirigidos a astrónomos, docentes y guías de astroturismo. Divulgador activo de la astronomía y de su historia, ha publicado decenas de artículos de divulgación, ha colaborado en varios volúmenes colectivos y es autor de cuatro libros: dos de ellos dedicados a los eclipses de Sol, y los otros a los tránsitos planetarios y a los calendarios astronómicos. Ha tenido la fortuna de presenciar varios eclipses totales de Sol.
El Centro
de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, el Centro de
Biología Molecular Severo Ochoa, la Asociación Española de
Científicos, la Fundación DRO, la Sociedad Española de
Inmunología y la Real Sociedad Española de Química apoyan
la divulgación científica rigurosa.
Moe Club nos cede el
espacio para las charlas.



