PRÓXIMA CHARLA


PRÓXIMA CHARLA:

Crisis climática, pandemias y sistemas alimentarios: desafíos interdependientes. Margarita del Val, J. Fidel González Rouco y Manuel Franco. Miércoles 25 de enero de 2023, 19:00. PANGEA, C/ del Príncipe de Vergara 26, Madrid.


Crónica doméstica de un aislamiento solidario (V): La economía. ¡Quién me manda meterme en este jardín!


Uno de los temas más conflictivos en los chats en los que participo, y seguro que en muchos de los vuestros, es el tema de las consecuencias económicas de COVID-19. Ciertamente, una de las peculiaridades de esta emergencia sanitaria es su enorme impacto en la economía.

Como lo que Marga ha defendido desde el principio, y yo he apoyado sin fisuras, son las medidas tendentes a preservar la salud, varias veces nos ha tocado leer eso de que el colapso económico también mata. Si eso es verdad, probablemente ya pasó durante la crisis financiera global de 2008 y la aplicación de la política de austeridad posterior, sin que a los mercados pareciera importarles entonces mucho.

Nosotros, desde el punto de vista biomédico, postulamos medidas de contención restrictivas (¡Por si queda alguna duda tras el artículo de Marga y las cuatro entradas previas!). Pero siempre teníamos una espina clavada. Me explico. Hay un artículo en Lancet (la mejor revista médico-científica del mundo), sobre “aplanar la curva”. Seguro que has oído o leído al respecto*. Nos dolía (la espinita) lo que daba a entender un editorial en la misma revista al respecto de COVID-19. En palabras de Antonio Figueras (ex vicepresidente del CSIC), el editorial de Lancet planteaba la disyuntiva “los gobiernos no pueden limitar el número de muertos y detener las consecuencias económicas de la epidemia al mismo tiempo. Tienen que elegir”**.

Imagen adaptada de Lancet

En un intercambio de “uasaps” Marga terció: “si intervienen muy temprano [los gobiernos] limitando contactos estrictamente, se acercan mucho más a lograr ambas cosas [reducir el número de fallecidos y limitar las pérdidas económicas]”. Como casi todo en esta pandemia, esto es aún especulativo. Veremos, cuando todo acabe, las correlaciones entre la actuación en países como China, Singapur o Corea del Sur en comparación con países europeos o EE.UU., el número de muertos y el impacto económico.
A ver si así caemos en la cuenta de que en la próxima crisis tendríamos que actuar de otra forma.

*Artículo de Lancet “aplanar la curva” (en inglés) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30567-5/fulltext
En español, entre otra fuentes, puedes leer este artículo al respecto https://elpais.com/ciencia/2020-03-11/objetivo-numero-uno-aplanar-la-curva-del-coronavirus.html
En español, entre otras fuentes, puedes leer la interpretación de Antonio Figueras http://www.madrimasd.org/blogs/ciencia_marina/2020/03/10/135504



Crónica doméstica de un aislamiento solidario (IV): Borges se equivocaba.


En el título me refiero a la frase atribuida a José Luis Borges, en su versión “Los argentinos son italianos que hablan español y que quisieran ser ingleses”. Seguid leyendo y veréis por qué se equivocaba.

De nuevo, durante un par de días he tenido que posponer el escribir una nueva entrada debido a ocupaciones más prioritarias. Cuando os cuento, o doy a entender, que estamos muy ocupados, en absoluto quiero compararme con el abnegado personal sanitario. Estamos a años luz de ellos. Ahora tenemos que contribuir con nuestro aislamiento a no incrementar aún más su carga de trabajo, de tensión y de riesgo. Pero quiero que sepáis que los investigadores nos estamos preparando para el día después; y trabajando para que ese día llegue lo antes posible.
Mi temor es que, como la realidad avanza a velocidad 2X (¡Como poco!), una entrada pensada para el viernes hoy ya resulta obsoleta. Pero del tema de hoy quería hablar en cualquier caso, porque es el contrapunto a los “cabreos” de Marga, como el que os conté en la primera entrada. Esta entrada va de una alegría bastante grande.
Al hilo del “uasap” viral “Ganar tiempo”, entrevistaron a Marga varios medios de Argentina y Colombia. Poco después, en algunos países de Latinoamérica tomaron medidas muy tempranas contra el coronavirus, como estados de emergencia, que capacitan para tomar medidas de contención fuertes. De hecho, más fuertes que las que en aquel momento teníamos en España. En concreto, Argentina declaró la emergencia sanitaria el día jueves 12 de marzo, cuando tenía 31 casos confirmados y una persona fallecida*. En España se decretó el cierre de guarderías, colegios y universidades el lunes 9 (1.231 casos, 30 fallecidos), con efecto para el miércoles 11. El Estado de Alarma se anunció el viernes 13 (5.232 casos, 133 fallecidos), con efecto para el sábado.

Imagen del artículo citado.

Como podéis ver en uno de los artículos resultante de esas entrevistas, el periodista conecta ambos hechos. Ciertamente, como científicos, sabemos que una correlación temporal no es una correlación causal; es decir, que la difusión del “uasap” no tiene por qué haber condicionado la toma de medidas excepcionales y tempranas en Argentina pero, creemos, sí ayudó, tanto en Argentina como en España, a que parte de la población pudiera entender y aceptar las medidas, y por tanto cumplirlas, antes de que tuvieran que ser todavía más drásticas. Los argentinos se habían dado cuenta de que son genética y culturalmente muy parecidos a españoles e italianos, pero no querían ser como los ingleses bajo el gobierno de Boris Johnson**. Borges se equivocaba en esta ocasión.

Cuando acabe la crisis sanitaria (¡Ahora no toca!) tendremos todos que preguntarnos por qué no lo vimos venir.

* Para mejor comparación de los números, a partir de ahora acudiré a https://en.wikipedia.org/wiki/2020_coronavirus_pandemic_in_Spain o la correspondiente página de cada país.

** Un amigo economista lo resumió así: Modelo que al parecer proponía Boris Johnson y se ha echado atrás: dejar que todos lo pasen rápidamente y que no pare la economía. ¡Qué muera quien tenga que morir!


Versión en alemán: "Coronavirus. Zeit gewinnen"


This text was written on March 9th, 2020, by Dr. Margarita del Val, Ph.D., former Alexander-von-Humboldt Stiftung fellow, who researched in Germany in Virology and Immunology, and is now a Senior Scientist in Madrid, Spain, at CBMSO, Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM). On that day, the coronavirus case count in Spain was 1,204 with 29 deaths. As of March 16th, 2020, the number of casualties in Spain has increased to 330. A mere week later, 11 times as many.

Hallo,

Ich bin Virologin und Immunologin, aber keine Epidemiologin.

Meiner Meinung nach liegt der Schlüssel zum Verständnis dessen, was gerade mit dem Coronavirus geschieht, darin: Wir müssen von der Ebene des Individuums auf die Ebene der Epidemie übergehen und erkennen, dass es die Gesellschaft ist, die darunter leidet.

Bisher vermisse ich Erklärungen, warum so ungewöhnliche Eindämmungsmaßnahmen getroffen werden. Daher möchte ich versuchen, Erkärungsansätze zu liefern. In Kürze für diejenigen, die nicht mehr lesen wollen: Diese Maßnahmen werden nicht nur zum individuellen Schutz eines jeden von uns ergriffen, sondern vor allem zum Schutz der Schwachen und derer, die uns heilen. Letzteres bedeutet, die Mitarbeiter des Gesundheitswesens davor zu bewahren, massiv überlastet und selbst massenhaft krank zu werden. Wir müssen sie schützen, damit sie uns schützen können.

Meiner Meinung nach muss man dazu einige Punkte verstehen:
Zuächst scheint die Sterblichkeitsrate etwas höher zu sein als bei der Grippe. Zugleich ist aber die am meisten gefährdete Patientengruppe ähnlich. Von der Grippe zu sprechen, ist daher nicht sehr weit von dem entfernt, was Covid-19 ist. (Auch die Grippe ist übrigens gar nicht so banal, wie wir oft denken. Es wird geschätzt, dass in den letzten beiden Wintern zwischen 6.300 und 15.000 Todesfälle auf die Grippe in Spanien zurückzuführen sind. Das ist viel mehr als durch Verkehrsunfälle.) Besondere Aufmerksamkeit müssen wir also den Menschen mit Vorerkrankungen und älteren Menschen widmen: Die Sterblichkeit durch Coronaviren in China verdoppelt sich ungefähr mit jedem Jahrzehnt und erreicht 14,8% bei den über 80-Jährigen. Wenn man nun also auf das eigene Alter herunterrechnet, besteht auf individueller Ebene somit wenig Grund, sich übermäßig zu sorgen. Wenn wir Symptome haben, wegen derer wir auch bei einer Grippe nicht zum Arzt oder nicht einmal zum Telefon gehen würden, wenn wir nicht in Kontakt zu einer infizierten Person oder an gefährdeten Orte unterwegs waren, müssen wir nur die Anweisungen des Gesundheitsministeriums lesen, ruhig bleiben und vermeiden, aus Angst medizinische Zentren durch zu großen Ansturm zu überlasten.

ABER (und ich möchte nicht beunruhigen): auf kollektiver Ebene gibt es wichtige Unterschiede, die diese Vorsicht, die strikten Quarantäneregelungen, die sozialen und wirtschaftlichen Auswirkungen rechtfertigen. Denn das ist der eigentliche Inhalt des Wortes Epidemie: dass die Auswirkungen auf kollektiver Ebene, auf gesellschaftlicher Ebene, und nicht nur auf individueller Ebene stattfinden. Und diese wichtigen Unterschiede sind die folgenden:
Es handelt sich um ein neues Virus, und die Wissenschaft weiß nur sehr wenig darüber. Deshalb kann sie nur sehr wenig vorhersagen. Wir Wissenschaftler arbeiten hart und versuchen, so viel wie möglich zu verstehen. Bisher haben wir nichtsdestotrotz weder ein Antivirenmittel noch einen Impfstoff. Im Gegensatz zur Grippe, für die wir Medikamente und Impfstoffe haben (die natürlich noch besser werden können, aber immerhin haben wir sie).

Wir wissen nicht einmal, ob es der Wissenschaft gelingen wird, Impfstoffe gegen Corona herzustellen; es ist möglich, aber solange wir sie noch nicht haben, wissen wir es nicht. Wir haben Impfstoffe gegen einige wenige Infektionskrankheiten, aber vergessen wir nicht, dass es Infektionen gibt, die trotz enormer weltweiter wissenschaftlicher Anstrengungen resistent sind, wie HIV oder Dengue-Fieber, Malaria oder Tuberkulose und viele andere.

Abgesehen von dem fehlenden Impfschutz ist das Coronavirus auch viel ansteckender als die Grippe -vielleicht weil wir in der Vergangenheit eine gewisse Immunität gegen der Grippe entwickelt hatten - während wir gegenüber dem neuen Coroavirus völlig naiv sind, quasi unbewaffnet. Unser Immunsystem kennt das Virus bisher nicht und weiß daher noch gar nicht, wogegen es sich da wie schützen muss. Und dieser Unterschied wird mit jeder weiteren Ansteckung größer, da jede weitere Ansteckung zu noch mehr Ansteckungen führt.

Etwa 1% der Bevölkerung erkrankt jedes Jahr während der Wintersaison an der Grippe (d.h. mit Symptomen stark genug, um zum Arzt zu gehen). Das bedeutet, dass der einzelne von uns bestenfalls gar nicht weiß, wie sich eine Grippe anfühlt - denn statistisch bekommen wir nur eine in 100 Jahren (Bitte verwechseln Sie eine echte Influenza-Grippe nicht mit anderen, leichteren Infektionen mit ähnlichen Symptomen, wie z.B. einer Erkältung mit Schnupfen). Weiterhin wird geschätzt, dass in Spanien jedes Jahr zwischen 30.000 und 50.000 Grippepatienten ins Krankenhaus eingeliefert werden, was einem Maximum von 0,1% der Bevölkerung entspricht. Diese 1% der jährlich mit der Grippe infizierten Patienten im Winter sind nun jedoch das, was das Gesundheitssystem gerade noch tragen kann. Unser Gesundheitssystem erreicht dabei seine maximale Sättigungsgrenze.

Beim Coronavirus hingegen kann theoretisch ein beträchtlicher Prozentsatz der Bevölkerung innerhalb von wenigen Monaten ohne Quarantäne oder Barrieren infiziert werden. Nun, nur ein Bruchteil der Infizierten wird Symptome haben - aber dieser Anteil der tatsächlich Kranken ist schwer zu schätzen. Angenommen, bis zu 17 % der Bevölkerung würden tatsächlich krank werden (aktuelle chinesische Daten), so würden im schlimmsten Fall 150 mal mehr schwer kranke Patienten auf einmal auf unser Gesundheitssystem zukommen - eine Zahl, die sämtliche Kapazitäten sprengt. Eine Zahl, der unser Gesundheitssystem nicht standhalten kann. Und aus diesem Grund, aus diesem Ansteckungpotential heraus können wir uns die freie Zirkulation des Coronavirus nicht leisten.

Daher sind strenge Quarantänmaßnahmen, die Rückverfolgung von Kontakten und alle weiteren Maßnahmen zur Eindämmung der Geschwindigkeit, mit welcher sich das Virus ausbreitet notwendig. Wir müssen erreichen, dass sich ein beträchtlicher Prozentsatz der Bevölkerung nur langsam infiziert. Wir müssen uns so viel Zeit wie möglich erkaufen, damit es hoffentlich 100 Jahre dauert, bis sich schlussendlich alle infiziert haben. Wir müssen Zeit gewinnen, damit es einen Impfstoff oder eine Behandlung gibt. Wir müssen Zeit gewinnen, um zu sehen, ob die Infektion im Sommer verschwindet. Oder ob sie - wie damals SARS - durch die getroffenen Eindämmungsmaßnahmen verschwindet. Wir müssen Zeit für die Entwicklung ein antiviralen Mittels gewinnen. Wir müssen Zeit gewinnen, um zu sehen, ob und wie die schwächsten unserer Mitmenschen überleben.

Vor allem aber müssen wir dafür sorgen, dass unser Gesundheitssystem nicht zusammenbricht. Denn in den schweren Fällen ist diese Krankheit viel weniger schädlich und viel weniger tödlich, wenn eine ausreichende Gesundheitsversorgung gewährleistet ist: mit ausreichend Sauerstoff, Hydratation, Fiebersenkung, Entzündungshemmung, Antibiotika bei Komplikationen, künstliche Lebenserhaltung... - Die Ärzte kennen das von anderen Lungenentzündungen. Worüber wir zugleich noch nicht viel wissen, sind eventuelle Virus-spezifische Pathologien, Folgen und Sterblichkeit. In China war die Sterblichkeit in der Stadt Wuhan am "Ground Zero" zwischen 8 und 30 Mal höher als in anderen Provinzen Chinas: "Auf die Frage, warum [in] Wuhan [die Sterblichkeitsquote] so viel höher sei als auf nationaler Ebene, antwortete der Beamte der Nationalen Gesundheitskommission Chinas, dass dies auf mangelnde Ressourcen zurückzuführen sei" (NHCC- und WHO-Tagung, 20. Februar 2020). Der Unterschied in Bezug auf vorhandene Ressourcen kam daher, dass sie in der chinesischen Provinz Hubei Zeit gewonnen haben und "nur" etwa 1 von 1000 Menschen infiziert wurde. Wir wollen nun diese Zahl weiter verbessern, indem wir alle uns auferlegten Maßnahmen anwenden. Um somit am Ende den Beschäftigten im Gesundheitswesen zu helfen,  ausreichende Ressourcen für ihre Arbeit zu haben.

Da die Epidemie gestoppt werden muss, muss sichergestellt werden, dass das Gesundheitspersonal in Quarantäne gestellt wird, sobald es unwissentlich einer kranken Person ausgesetzt war. So ist es beispielsweise auch bei Lungenentzündungen und Masern bereits gehandhabt worden. Wenn das Gesundheitspersonal auch nur leicht infiziert wird, muss es unter Quarantäne gestellt werden, um zu vermeiden, dass sie wiederum sehr anfällige Patienten infizieren, deren Infektionen wiederum die personellen Ressourcen im Gesundheitssystem schmälern.

Da die Epidemie gestoppt werden muss, ist es per Protokoll vorgegeben, dass die Erkrankten isoliert werden, je nach Schwere und verfügbaren Ressourcen im Krankenhaus oder zu Hause. Viele mild erkrankte Menschen werden die Infektion isoliert zu Hause auskurieren können.
Aber mit den notwendigen Isolationsmaßnahmen für die Schwerkranken wird das Gesundheitspersonal nicht in der Lage sein, uns angemessen zu versorgen, wenn 0,1% der Bevölkerung in wenigen Monaten ernsthaft erkranken. D.h. wenn die übliche Zahl der hospitalisierten Menschen erreicht wird, die die Grippe im Winter erreicht.

Nimmt man die Grippe als Maßstab, so würden wir uns in Zahlen zwischen 600 und 1.000 stationären Fällen pro Million Einwohner bewegen. Die Lombardei in Norditalien hat am Wochenende des Internationalen Frauentages mit etwa 350 Fällen pro Million Einwohner ein Niveau erreicht, das nahe an einem gesundheitlichen Notstand liegt. Es war daher notwendig, drastische Maßnahmen zur Eindämmung der Personenbewegungen zu ergreifen. Zum Vergleich: in der chinesischen Provinz Hubei haben sie ein Maximum von 1.200 Fällen/Million erreicht. Deshalb mussten sie in wenigen Tagen 16 Krankenhäuser bauen und Zehntausende von Gesundheitsfachkräften aus anderen Provinzen rekrutieren.

Die Epidemie muss gestoppt werden, denn die Beobachtungen aus Italien und Spanien zeigen uns, dass sich innerhalb einer Woche oder zehn Tagen die Zahl der Fälle mit 10 multipliziert. Überschlagen Sie, welche Zahlen wir am Ende des Monats erreichen werden, wenn wir immer noch zögern, die empfohlenen Hygiene- und Eindämmungsmaßnahmen anzunehmen oder zu befolgen.
Die Unsicherheit ist so groß, sie ist so neu, dass wir nicht das Risiko eingehen können, nicht zu handeln.

Deshalb müssen wir alle von den Gesundheitsbehörden empfohlenen Maßnahmen der Eindämmung, strikten Quarantäne und Isolierung respektieren. Denn selbst wenn wir dies tun und mehr denn je auf die Bekämpfung einer Pandemie vorbereitet sind, sind wir auch globaler denn je - und damit prädispositioniert, eine Pandemie auszuweiten und zu verstärken.

Deshalb müssen wir nicht nur alle empfohlenen Maßnahmen buchstabengetreu befolgen, sondern auch vernünftig sein und unsere Kontakte einschränken. Denn es geht nicht nur darum, ob ich mich selbst anstecke oder nicht, sondern vor allem darum, ob ich andere Menschen anstecken kann oder nicht. Denken Sie daran, es ist eine Epidemie. Deshalb müssen wir die Gesundheitskongresse absagen. Vermeiden Sie daher Reisen, bei denen wir uns und andere Menschen aus unterschiedlichen Orten exponieren. Vermeiden Sie daher Menschenmengen, Partys und große Versammlungen. Wenn sie die Schule Ihrer Kinder schließen, schicken Sie sie deshalb nicht zu ihren Großeltern oder in den Park. Wenn sie die Universität oder das Institut schließen, bleiben Sie deshalb zu Hause, anstatt auf eine Party zu gehen. Gehen Sie, wenn Ihr Arbeitgeber das Unternehmen wegen eines Coronavirus-Falls schließt, nicht gleich aus, um etwas zu trinken, Ihre Mutter zu besuchen oder einzukaufen. Man schickt Sie nicht nach Hause, um Sie, der Sie stark, jung und gesund sind, zu schützen, sondern damit Sie nicht zu einem Virusüberträger werden, der durch die Ansteckung anderer zum Tod von anfälligeren Personen führen könnte. Zu der Gruppe anfälligerer Patienten könnten Sie sogar plötzlich selbst gehören, wenn Sie unerwartet an einer Blinddarmentzündung leiden und nicht behandelt werden können, weil das Gesundheitssystem bereits unter der Last der vielen Corona-Erkrankten zusammengebrochen ist. Die Überlastug des Gesundheitssystems durch Infektionsprävention zu vermeiden ist das Vernünftigste, was man tun kann.

Hoffentlich wird Covid-19 auf lange Sicht nur noch eine saisonale Krankheit sein, wie die Grippe und die vielen Atemwegsinfektionen, an denen wir regelmäßig leiden. Aber um dorthin zu gelangen, müssen wir durch die Welle der Epidemie gehen. Und diese Welle muss so langsam wie möglich sein. Wir müssen Zeit gewinnen, jede Verzögerung bei der Ausbreitung des Virus und der Ausbreitung der Epidemie ist wichtig und hilft uns und den Mitarbeitern des Gesundheitswesens. Denn ja, die Verzögerung ist möglich, und die Verzögerung liegt in jedermanns Händen, selbst mit einfachen Maßnahmen (waschen Sie Ihre besagten Hände!), aber auch mit der Akzeptanz von harten Maßnahmen.

Abgesehen von einem Erklärungsversuch ist dies ein Aufruf zu Vernunft und Verantwortungsbewusstsein, sobald wir die Daten, die wenigen Daten, die wir über dieses Virus kennen, haben. Die Verantwortung besteht nicht nur darin, nicht panisch zu reagieren, sondern auch an die anderen, unsere nächsten zu denken.

Un saludo,

Marga del Val


Geschrieben von Margarita del Val (CBMSO, CSIC-UAM), als Reaktion auf die Nachfrage nach Informationen in einem wissenschaftlichen Forum über die Gründe für solche außerordentlichen Eindämmungsmaßnahmen.

Übersetz von Felicitas Hengel, deutsche Medizinstudentin in Basel, die Schweiz.


Versión en inglés: "Coronavirus. Buy time!"


This text was written on March 9th, 2020, by Dr. Margarita del Val, Ph.D., Senior Scientist in Madrid, Spain, at CBMSO, Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), when the coronavirus case count in Spain was 1,204, with 29 deaths. As of March 16th, 2020, the number of casualties in Spain has increased to 330. A mere week later, 11 times as many.


Hello,

I am a virologist and immunologist, but I am not an epidemiologist.

In my opinion, the key to understand what is happening with the coronavirus is to move forward from the individual level to the level of epidemics, as our whole society is the one suffering.

Perhaps due to my daily work with viruses and vaccines I don't understand why there are no explanations for the reasons forcing us to take these quite drastic contention measures. To sum it up, if you don't want to read any further: These measures are necessary not only to protect each one of us, but particularly to protect any vulnerable person and especially those who actually take care of us; they are taken to ensure that health personnel and services are not saturated nor they get sick; they are taken so the nurses, doctors, hospital staff, ambulance drivers and any health care takers are able to take care of all of us. Yes, it is very important not to alarm the population, so we don't look for medical attention unless we need to, but even within the given situation and recent events some people are wondering why prevention, contention and social distancing measures are being taken.

In my humble opinion, these are some of the reasons to understand the measures:
First, mortality seems to be higher to that observed with the regular flu, although the most vulnerable group -those older or with additional health concerns- is quite similar, thus talking about flu is somewhat close. By the way, seasonal flu is not as trivial as we normally believe. Just for the last two winters there were between 6.300 and 15.000 casualties in Spain linked to the flu. That is many more than deaths caused by traffic accidents.
As with the flu, we need to pay special attention to those potential coronavirus patients older or with chronic medical conditions: the mortality in China associated to coronavirus doubles up approximately within each decade (you can look up the exact numbers if you wish), reaching up to 14,8 % in those 80 years and older. Calculate for younger decades.

So, yes, probably at the individual level we don't need to over worry. True, we don't go to the doctor nor contact the hospital if we have flu symptoms and, yes, we do not offer high risk to transmit the flu to others if we have contact with some sick person or have visited places where flu is currently happening. We just have to read and follow the instructions recommended by the health experts, relax and do not oversaturate the medical centers due to panic.

BUT (and I don't want to alarm you): in the case of coronavirus, there are some differences at the collective level that justify this level of precaution, these quarantines, these social and economic impacts. This comes from the complete meaning of the word, "epidemic" (now, unfortunately, moved to "pandemic"). The impact of an epidemic is at a society, global level, not just individual.

COVID19 is a new virus and science knowledge is very limited, thus can predict very little about it. Of course we scientists should work hard and try to understand it as quickly and as much as possible. Please support us. Now and always we are in for the long run.

We still don't have an appropriate antiviral nor a vaccine against COVID19, while we have vaccines against the flu. They can be improved, but we have them. Also, we don't even know if science will be able to produce vaccines, it is possible but we are not sure until we have them in hand. Remember that, while we have vaccines against a few infectious diseases, we don't have against agents like HIV, malaria, dengue or tuberculosis, despite the constant scientific efforts and resources invested globally.

Coronavirus seems to be more contagious than flu, perhaps because, although not perfect, as a population we have some past immunity against this virus. We have no immunity against the new one, nothing. And we notice this difference with every point of contagion.

Each winter, about 1% of the population gets sick with the flu. That is, sick enough to go to the doctor. And only about 0.1% of the population each year gets hospitalized with the flu. So, yes, with a little bit of luck we will not have a serious flu in our lives. Do not confuse flu with many other, less serious infections with similar symptoms.

That 1% of the population with flu takes over the health system in winter, that is when saturation reaches maximum, almost complete levels.

In contrast and theoretically, a significantly higher percentage of the population can get infected with coronavirus in a few months, unless we put in place quarantines and contention measures. Not all of them -us- will have symptoms, but the overall amount is very difficult to estimate.

We CAN NOT allow free circulation of coronavirus because up to 17% of people will get sick, either serious or in critical condition. Those are actual statistics from China. In the worst case scenario, the number of acute sick patients will be 150 times more than that the number with flu. Our current health system can't take care of such elevated number of patients.

Therefore, we need quarantines, monitoring of contacts, and any other contention measure that manages to reduce the speed at which a significant percentage of the population will get the virus. We need to slow down the spread of the virus as quick as possible, so that overall infection takes 100 years or more! We need to slow down the spread to have time to develop a vaccine or an effective treatment. We need to slow it down to see if the infection goes down or even disappears in the summer, as it happened with SARS when high contention methods were used, similar to those employed today. We need time to see if vulnerable patients can get better and survive.

But, over all, WE NEED to gain time so our health system does not collapse. Because even in the critical cases, this virus has less effects and is less lethal with good medical assistance: oxygen, hydration, anti fever and anti inflammatory medication, antibiotics in case of bacterial complications, vital support.... This is well know to the MDs for all the other pneumonia cases, but we don't know yet for this virus and perhaps it causes particular secondary and side effects. Within "ground cero" in Wuhan, China, mortality has been 8-30 times higher than for other provinces in China. When asked "why [in Wuhan] the [fatality] ratio was so much higher than the national level, the National Health Commission of China official replied that it was for lack of resources" (meeting NHCC and OMS, Feb 20, 2020). This happened even when, with contention methods, "only" 1 in each thousand persons got infected in Hubei. We need to reduce those numbers and adjust to the contention measures! We need to help all those doctors, nurses and technicians so they are able to do their job!

Because we need to put a stop to this epidemic, any health personnel that gets exposed to coronavirus without knowledge and without protection must be put in quarantine. That already happens for other pneumonias and measles, for instance, and now also for COVID19. If they get infected they need to be in quarantine to avoid spreading the virus to vulnerable patients, thus the number of health personnel able to care for all of us will get drastically reduced.

Because we have to stop the spread of the virus, coronavirus infected patients must be isolated, either at home or at the hospital, depending on the severity of the symptoms and the resources available. Many patients with mild symptoms will be able to go through the sickness isolated but at home but, because of the needed isolation measures to be used with the critical patients, the health system will be unable to take care of a -mere- 0,1% of the population getting really sick if, for instance, we have the expected and normal levels of patients with severe flu.

Lets take flu as a point of reference. In that case we will have 600-1,000 hospitalized cases per million. Last March 8th, International Women's Day 2020, the Italian northern region of Lombardy reached close to emergency health levels with 350 coronavirus cases per million of inhabitants. That is why it was necessary to adopt drastic measures to limit free circulation of people. And that is in one of the "best" health systems of the world, according to the World Health Organization. In Hubei, China, where they reached to 1,200 cases per million, they had to build 16 hospitals in a few days, and recruit thousands of health personnel from other China provinces.

We need to put a break to the epidemic. Data from Italy and Spain shows that every 7 to 10 days the number of cases increases ten times. Do the numbers and estimate how we are going to get to the end of the month if we don't comply with the contention measures and don't follow the hygiene and isolation recommendations. This is so new, so uncertain, that we can't risk not to take control. We need to act.

That is why we need to respect all high contention measures, quarantines and isolation recommended by our Health Authorities. Because, even doing this and being more prepared than ever to contain a pandemic, we are also more globalized and interconnected and the possibilities to expand and extend a pandemic are much greater.

So, in addition to follow exactly all the recommended measures, we need to act with common sense and limit our own contacts. Because the question is not only if I will get infected, but whether I can pass on the infection to other persons. Remember, this is an epidemic. Thus, cancel even congresses and meetings of health professionals. Thus, avoid unnecessary travels and risk exposing the virus to many people from very different places. Thus, avoid big groups, celebrations and meetings. That is why if they close your kid's school you don't send them with their grandparents as kids will put grandparents at severe risk. That is why if they cancel classes in your university or high school you stay home and don't go out partying. That is why when they close your workplace because there is a coronavirus case in your department you don't go out for a drink or to visit your mother or just shopping a little. They sent you home, not to protect you, young, strong and healthy, but to prevent you from being a source moving the virus around to more vulnerable people in a couple of contacts between multiple friends. Even you, if you get appendicitis and suddenly there is a shortage of resources, they won't be able to attend you. It is the only sensible thing to do.

Not to mention if or when this spreads to other countries with less resources.

Hopefully, in the future this virus will become milder and produce a not so strong seasonal sickness, like the flu or other respiratory diseases that happen every year. However, to get to the future we have to pass through the pandemic, and this has to spread as slowly as possible. We need to gain time. Any delay with the spread of the virus and the extent of the epidemic is essential and will help both us and our health care personnel. Yes, it is possible and those delays are on everybody's hands (by the way, go wash your hands). We have to accept and follow the easy tasks, but also the hard ones.

Besides being an attempt to explain the situation, this is a call to sensibility and responsibility once we have the data, not so many, that we have about this virus. Responsibility is not limited to not feeling afraid but, moreover, to think about others, particularly those closer to us.


Well, this is my opinion.

Best to all and keep safe,

Marga del Val


Written by Margarita del Val (CBMSO, CSIC-UAM), Madrid, Spain, in response to a question in a scientific forum about the need to inform why extreme contention measures are being taken to stop and prevent contagion with coronavirus COVID19.
Translated by Maria Teresa Sáenz (Department of Biological Sciences, University of Pittsburgh, Pittsburgh PA, USA).


Crónica doméstica de un aislamiento solidario (III): Pídannos esfuerzo y responsabilidad, pero explíquennos qué se está haciendo.

ACLARACION IMPORTANTE (20 de marzo): La gráfica que utilicé ayer en la entrada me pareció y me parece muy ilustrativa respecto al impacto de las medidas de contención. Sin embargo, analizada en detalle, en nuestra opinión (Marga y yo) puede inducir a la confusión. La gráfica refleja que las medidas, ya sean restricción parcial, como la que tenemos implantada por el Estado de Alarma, o total, como cada vez más voces reclaman, tienen un impacto casi inmediato en el cambio de la pendiente de la curva y, por tanto, en el número de casos críticos. Esto no ha sido así ni en China ni en Italia. Perdonad la posible confusión que hayamos podido causar.


Ayer no me dio tiempo de escribir una nueva entrada. Una compañera me ha echado hoy una bronquilla telefónicamente porque la estuvo esperando todo el día*. Al llegar a casa, en el grupo de whatsapp de la familia, escribí: “Estamos muy cansados de la lucha contra COVID-19. Marga todo el día atendiendo a los medios para ganar tiempo y yo cerrando ordenadamente un centro de 450 personas para que podamos re-arrancar en cuanto sea posible”. Obviamente, nada que ver con la tensión y el agotamiento del personal sanitario. Me gustaría que lo que intenta transmitir Marga y lo que modestamente pueda aportar yo ayude a que dicha tensión no siga incrementándose. ¡Gracias a todos ellos!

Pero volvamos al tema de hoy. Marga dio en el clavo con su artículo. En el foro científico donde se publicó por primera vez se estaba discutiendo sobre las medidas de contención de COVID-19. Y había algunos científicos que no las entendían. Preguntó en su laboratorio y, como la mitad de la gente, tampoco las entendían. Pues si no lo entienden investigadores en inmunología viral… ¿qué pasará a nivel de los no científicos? La gente necesitaba que se lo explicaran; de ahí los cientos de miles de visitas que tienen algunas páginas que han reproducido el artículo de Marga.

El aislamiento es esencial para la transmisión del virus. Marga, y otros muchos más**, ya lo han explicado por activa y por pasiva. Es normal que la preocupación creciente por el avance de la pandemia y los sentimientos no siempre agradables de estar encerrados en casa, por muy solidario y responsable que sea, nos impelen a querer hacer algo más. Así que ayer pasé algunas horas respondiendo mensajes y llamadas telefónicas de compañeros que se quejaban: ”¡no se está haciendo nada!”

Escenarios de contención (Fuente de la imagen)

Por eso os quiero contar cosas que sí se están haciendo. Por ejemplo, algunos de vosotros conoceréis ya la iniciativa de colaborar desde los laboratorios de investigación con el diagnóstico de COVID-19. Una iniciativa encomiable, pero "con problemas legales, de bioseguridad, de logística, de suministros...", en palabras del propio Jesús Pla, uno de los promotores y compañero de Tesis. Pues sí se están haciendo cosas. En un mensaje al CIB Margarita Salas declaré al respecto: “me siento muy reconfortado de que desde el Central hayan tomado la iniciativa de coordinar toda la posible aportación del CSIC [al diagnóstico molecular de COVID-19] … el diagnóstico humano del Coronavirus es un asunto muy importante y complejo al que contribuiremos mejor como institución que como personas aisladas”.

Marga, por su parte, mantuvo charlas y reuniones por Skype. Desde el CSIC se está montando una plataforma para potenciar la investigación sobre el Coronavirus y otros futuros problemas de Salud Global. Así, la próxima crisis nos pillará mejor preparados.
Ya debiéramos tener todos claro por qué nos tenemos que quedar en casa; seguiremos insistiendo. Pero creo que saber que los investigadores están lanzando iniciativas para luchar contra esta pandemia y otras futuras puede tranquilizar a la gente. Y, además, cuando toque pedir cuentas por los recortes en sanidad (¡Ahora no toca!), puede que la gente se acuerde también de los recortes en investigación.

¡Desde casa también podemos organizar la lucha contra COVID-19!   

*Por si a alguien más le pasó lo mismo, os animo a leer un blog que escribí ya hace algunos años sobre mi aventura en transferencia del conocimiento. Conviene empezar por la entrada Nº 1.
**Un estudio muy completo, en inglés, se encuentra en este artículo. Kiko Llaneras lo recoge, en español, en su análisis de ayer.

COVID-19: #Quédateencasa pero, ¿por qué?


ACLARACION IMPORTANTE (20 de marzo): La gráfica que utilicé ayer en la entrada me pareció y me parece muy ilustrativa respecto al impacto de las medidas de contención. Sin embargo, analizada en detalle, en nuestra opinión (Marga y yo) puede inducir a la confusión. La gráfica refleja que las medidas, ya sean restricción parcial, como la que tenemos implantada por el Estado de Alarma, o total, como cada vez más voces reclaman, tienen un impacto casi inmediato en el cambio de la pendiente de la curva y, por tanto, en el número de casos críticos. Esto no ha sido así ni en China ni en Italia. Perdonad la posible confusión que hayamos podido causar.


Por si es la primera vez que nos leéis y no la conocéis, os presentamos a Margarita del Val, que es viróloga e inmunóloga en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC. Margarita ya recomendaba el aislamiento dentro de lo posible para hacer frente a la epidemia del COVID-19 una semana antes de la declaración del Estado de Alarma.
Su reflexión, que ya compartimos días atrás, respondía a la necesidad de muchos de entender las recomendaciones, que en su día parecían demasiado tremendistas. ¿Lo eran?. Todo lo que ha ido pasando en nuestro país en los últimos días con el aumento exponencial del número de casos podría dar lugar a pensar que la necesidad de quedarnos en casa es más obvia que nunca.
Sin embargo, las medidas tomadas nos resultan extrañas y lejanas, por ser algo que la mayoría no habíamos visto en la vida y no cabía ni siquiera en nuestra imaginación.
Por ello, sigue siendo importante recordar los motivos que hacen que este “encierro” sea extremadamente necesario:








El mensaje es claro: Esto es una epidemia muy potente.
#Quédateencasa, porque si reducimos contactos reducimos contagios. Cuantos menos vayamos a los hospitales, menos expondremos al personal sanitario, imprescindible para cuidar y curar a los pacientes ingresados. El efecto de quedarnos en casa va a tardar un par de semanas en empezar a verse. Hay que tener confianza porque si todos participamos, esto va a tener efecto.

Crónica doméstica de un aislamiento solidario (II): Holocausto zombi.


Vaya por delante que lo de “Holocausto zombi” es irónico (luego veréis por qué) y, en todo caso, se refiere al Coronavirus que, como todos los virus, “no está ni vivo ni muerto”.


La verdad que en estos cuatro días de aislamiento solidario no hemos tenido tiempo de aburrirnos. Marga está ocupadísima, como os conté ayer, atendiendo a los medios. ¡Hasta el CSIC le ha puesto un "jefe de prensa"! Y yo (¡por fin entro en escena!) intentando reducir la actividad de investigación de un Centro de 450 personas de la manera más ordenada posible*.

Empezamos a principio de la semana pasada y aún estamos en ello. El lunes 9 de marzo convoqué para el día 10 una Junta Extraordinaria de Centro, con la idea de empezar a habilitar medidas de reducción de la actividad investigadora, dado el cierre decretado de guarderías, colegios e institutos en la Comunidad de Madrid. El día 9 se habían contabilizado en España 1.204 casos confirmados y 29 fallecidos**.

En la Junta presenté un posible escenario de la pandemia de COVID-19 que implicaba un riesgo importante de colapso del sistema sanitario y la necesidad de reducir drástica pero paulatinamente la asistencia al Centro. Utilicé los argumentos del artículo de Marga, en particular: “te envían a casa no para protegerte a ti, que estás fuertote, joven y sano, sino para que no seas un vehículo de contagio que podría llevar a la muerte a personas más vulnerables”. Y, pongo a los miembros de la Junta por testigo, auguré que el fin de semana del 14/15 nos “encerraban en casa”, como así fue.

Y ahora comprenderás lo de “Holocausto zombi”. Hubo gente del Centro que criticó tanto alarmismo. 


Muertes por COVID-19 en España.
Imagen tomada de https://ourworldindata.org/coronavirus


¿Cómo llegó Marga a deducir dicho escenario y me convenció de que podía ser real? ¡No sin evidencia! Obviamente, a “toro pasado” todo es más fácil de explicar; todo este desbarajuste se entenderá mejor cuando haya pasado y será el momento de aprender para futuras crisis. Pero en España teníamos la oportunidad de mirar a China y a Italia. ¡No somos como China!, aducían y aducen aun muchos. No, no somos China, pero está por ver si logramos controlar la infección como ellos. Por su parte, Italia el día 9 de marzo contabilizaba 7.985 casos confirmados y 463 fallecidos**. Hoy no voy a entrar en más números pero, como muestra Kiko Llaneras en sus artículos y la Organización Mundial de la Salud en el enlace de la ilustración, “las matemáticas son claras”. Quizás esto es parte del problema, el que no sabemos matemáticas. La evidencia estaba en compararnos con Italia y ver lo que allí sucedía, con un sistema político, un sistema de salud y una idiosincrasia muy parecida a la nuestra.

¡Gracias Marga por explicármelo, por explicárnoslo!

*Para los que no me conocéis (¡Espero que no me lean solo los amigos!), soy el director del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas.
**Los números varían ligeramente según las fuentes.


Crónica doméstica de un aislamiento solidario (I).


No soy virólogo ni inmunólogo, tampoco epidemiólogo. Soy investigador, pero eso no viene hoy al caso. Escribo como consorte (así me llamó una compañera) de Marga del Val, de quien transcendió su participación coloquial y “muy sentida” en un foro científico, ante las dudas sobre las medidas de contención de COVID-19 expresadas en dicho foro. Soy uno de los muchos “culpables” de la enorme difusión de la opinión de Marga, de lo cual me siento muy orgulloso, aunque ahora esté “sufriendo” algunas de sus consecuencias. Por cierto, si eres uno de los pocos que aún no lo han leído, es la entrada anterior en este mismo blog.

Casos confirmados 16 de marzo (Imagen original de la Wikipedia)

Esta mañana le he dicho a Marga: “me tengo que desahogar un poco, así que lo voy a escribir”. Y es que, durante el fin de semana en casa, Marga ha atendido por whatsapp, por teléfono y por Skype a medio mundo (y no exagero). ¡Encerrado en casa con una influencer sobrevenida que ni siquiera tiene ni Facebook ni Twitter!

Pero lo peor son los “cabreos” que se coge… Por ejemplo, ayer participó en una tertulia televisiva. Marga por Skype y el resto en el plató. ¡Pero señores! Sí, cinco señores en el plató y ella en casa. ¿No hay otra manera de dar su opinión que desplazándose, juntándose y volviendo a su casa? Y esto con el Estado de Alarma ya declarado.

¿Qué es lo que no se entiende?, porque Marga lo dejó muy clarito en su artículo.

Mañana más...


Coronavirus: Riesgo personal y riesgo colectivo. Opinión sobre la epidemia.

Escrito por la Dra. Margarita del Val, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), el 9 de marzo de 2020, cuando en España se contaban 1.204 casos de coronavirus y 29 fallecidos. 

Hola,

soy viróloga e inmunóloga, pero no epidemióloga.

A mi juicio, la clave para entender lo que está pasando con el coronavirus es pasar a pensar del nivel del individuo al nivel de epidemia, que la que la sufre es la sociedad.

Echo de menos explicaciones sobre por qué se toman estas medidas de contención tan inhabituales, quizás por mi trabajo con virus y vacunas. En breve, para quien no quiera leer más: se toman estas medidas no solo para protegernos a cada uno de nosotros, sino especialmente para proteger a los vulnerables y especialmente a los que nos curan, para que los sanitarios no se saturen ni enfermen en masa y puedan curarnos a todos. Me gusta que no se quiera alarmar a la población para que no acudan innecesariamente al médico, pero con la evolución reciente hay algunos que se empiezan a preguntar por la razón de las medidas de contención.

Algunos puntos para entenderlo, en mi humilde opinión:

Primero, la mortalidad parece ser algo superior que la de la gripe, pero el grupo más vulnerable es parecido y hablar como de gripe no es alejarse mucho de lo que es. La gripe, por cierto, no es tan banal como nos creemos. Se ha estimado que en los dos últimos inviernos ha habido entre 6.300 y 15.000 defunciones atribuibles a la gripe. Muchas más que por accidentes de tráfico. Hay que tener especial atención con gente con patologías previas de varios tipos y con gente de mayor edad: la mortalidad por coronavirus en China aproximadamente se multiplica por 2 con cada década (buscad datos exactos si queréis), llegando al 14,8 % para los mayores de 80 años. Calculad hacia abajo.

Así que a nivel individual no hay que sobre-preocuparse. Si tenemos síntomas por los que por gripe no iríamos al médico ni al teléfono, y si no somos contacto de un infectado o hemos viajado a lugares de riesgo, solo tenemos que leernos las instrucciones de Sanidad, quedarnos tranquilos, y no saturar los centros médicos por el miedo.

PERO: (y no quiero alarmar): a nivel colectivo hay varias diferencias que justifican este cuidado, estas cuarentenas, este impacto social y económico. Es lo que es el contenido completo de la palabra epidemia: que el impacto es a nivel colectivo, de sociedad, no solo individual:

Es un virus nuevo y la ciencia sabe muy poco de él. Y por tanto puede predecir muy poco. Pero hacemos bien los científicos en afanarnos e intentar entender todo lo posible. Apoyadnos. Ahora y siempre, es una labor de fondo.

No tenemos ni un antiviral ni una vacuna, mientras que frente a la gripe tenemos vacunas, mejorables, pero tenemos. Ni sabemos si toda la ciencia logrará producir vacunas; es posible, pero hasta que no las tengamos, no sabemos. Tenemos vacunas frente a pocas enfermedades infecciosas, no olvidéis que hay infecciones que se resisten a pesar de esfuerzos científicos mundiales tremendos, como HIV o dengue, malaria o tuberculosis, y muchas más.

Es bastante más contagioso que la gripe, entre otras cosas quizás porque mal que bien contra la gripe tenemos algo de inmunidad pasada, pero frente a este virus estamos totalmente inermes, naive. Y esta diferencia se acumula con cada salto de contagio.

De gripe se enferma (o sea, con síntomas como para ir al médico) alrededor de un 1% de la población cada año en la temporada de invierno. Lo que quiere decir que a lo mejor no sabemos lo que es una gripe en nuestra vida - puede que no nos toque más de una en 100 años - ojo, a no confundir una buena gripe con otras infecciones más leves con síntomas muy parecidos. Y se estima que se hospitalizan cada año entre 30.000 y 50.000 pacientes con gripe, que es un máximo de un 0,1% de la población.

De coronavirus nos podemos infectar, teóricamente y sin cuarentenas ni barreras, un porcentaje considerable de la población en unos pocos meses. Bueno, solo una parte tendrán síntomas, pero su cuantía es difícil de estimar.

El 1% de gripe anual en invierno es lo que absorbe el sistema sanitario, que llega en esos meses a sus niveles máximos de saturación.

No podemos permitirnos la libre circulación del coronavirus porque enfermaría (grave o crítico) quizás hasta un 17% de la población (datos de China actuales), que, en el peor de los casos, es un número de pacientes graves unas 150 veces superior que con gripe, número que no puede absorber  el sistema sanitario.

Por tanto hacen falta cuarentenas, trazado de contactos, y cualquier medida de alta contención que logre reducir la velocidad a la que, lentamente, nos iremos contagiando un porcentaje considerable de la población. Hay que ganar todo el tiempo posible para que la infección de todos tarde ojalá que 100 años. Hay que ganar tiempo para que haya una vacuna o un tratamiento. Hay que ganar tiempo a ver si la infección remite en verano. O desaparece, como el SARS con medidas de alta contención parecidas a las actuales. Hay que ganar tiempo para que haya un antiviral. Hay que ganar tiempo a ver si las personas más vulnerables sobreviven.

Pero, sobre todo, hace falta que nuestro sistema sanitario no colapse. Porque en los casos graves esta enfermedad es mucho menos dañina y mucho menos mortal con asistencia sanitaria, que sin ella: oxígeno, hidratación, antipiréticos, antiinflamatorios, antibióticos si se complica, soporte vital... - lo saben los médicos para las demás neumonías, pero quizás este virus tiene patologías y secuelas propias. En China, en la "zona cero" de la ciudad de Wuhan, la mortalidad ha sido entre 8 y 30 veces mayor que en otras provincias de China: "Asked why [in] Wuhan [the fatality ratio] was so much higher than the national level, the National Health Commission of China official replied that it was for lack of resources" (reunión NHCC y OMS, Feb 20, 2020). Y eso que en esta provincia china de Hubei han ganado tiempo, y se ha infectado aproximadamente “solo” 1 de cada mil personas. ¡Eso lo tenemos que mejorar si todos aplicamos las medidas que nos toca! Hay que ayudar a los sanitarios a hacer su trabajo.

Porque hay que frenar la epidemia, está protocolizado que los sanitarios se pongan en cuarentena cuando han estado expuestos sin saberlo y sin protegerse a un enfermo. Esto se hace ya para neumonías, sarampión, por ejemplo, y también ahora para coronavirus. Si ellos se infectan, aunque sea levemente, y se tienen que poner en cuarentena, para evitar contagiar a su vez a pacientes muy vulnerables, van bajando los recursos humanos sanitarios.

Porque hay que frenar la epidemia, está protocolizado que los enfermos sean aislados, en hospital o en casa según la gravedad y según los recursos disponibles. Muchos enfermos, los leves, podrán pasar la infección aislados en casa. Pero, con las medidas necesarias de aislamiento para los enfermos graves, el personal sanitario no podrá atendernos adecuadamente si llega a enfermar gravemente el 0,1% de la población en unos meses, es decir, si se llega al nivel habitual de hospitalizados que alcanza la gripe en invierno, ni si llega a ser un año de gripe duro. Si tomamos la gripe como referencia, nos moveríamos en números de entre 600 y 1.000 casos hospitalizados por millón de habitantes. Lombardía, en el norte de Italia, ha llegado este fin de semana pasado del día internacional de la mujer a niveles cercanos a la emergencia sanitaria con unos 350 casos por millón de habitantes. Por eso ha sido necesaria la adopción de medidas drásticas de contención de la circulación de las personas. Y la Sanidad italiana es la quinta del mundo, con la española la tercera, con todas sus deficiencias y sus grandezas que conocemos. ¡También tenemos que superar a Italia en eficacia sanitaria! En la provincia china de Hubei han llegado a un máximo de 1.200 casos/millón. Por eso han tenido que construir 16 hospitales en pocos días y reclutar a decenas de miles de sanitarios de otras provincias.

Hay que frenar la epidemia porque la observación de Italia, de España, nos muestra que cada semana o diez días se multiplica el número de casos por 10. Haced números a corto plazo, estimad cómo llegamos tan solo a fin de mes si seguimos reticentes a adoptar o seguir las medidas de higiene y contención recomendadas. Es tal la incertidumbre, es tan nuevo, que no podemos correr el riesgo de no actuar.

Por eso hay que respetar todas las medidas de alta contención, de cuarentena, de aislamiento que nos recomienden las autoridades sanitarias. Porque aun haciéndolo, y estando más preparados que nunca en la historia para combatir una pandemia, estamos también más globalizados que nunca para expandir y potenciar una pandemia.

Por eso, además de seguir a rajatabla todas las medidas recomendadas, hay que tener sensatez y autolimitarse los contactos. Porque lo que está en cuestión no es solo si me infecto yo o no, sino sobre todo si yo puedo infectar o no a otras personas, justo lo contrario. Recordad, es una epidemia. Por eso, cancelar congresos de sanitarios. Por eso, evitar viajes innecesarios y en los que estemos expuestos y exponiendo a mucha gente de orígenes diversos. Por eso, evitar multitudes, festejos y reuniones grandes. Por eso, si te cierran el cole de los niños no los mandas con los abuelos ni al parque. Por eso, si te cierran la universidad o el instituto te quedas en casa en lugar de ir de fiesta. Por eso, cuando te cierran la empresa porque hay un caso de coronavirus en tu departamento, no te vas a tomar una copa o a visitar a tu madre o a hacer la compra en un momentito: te envían a casa no para protegerte a ti, que estás fuertote, joven y sano, sino para que no seas un vehículo de contagio que podría llevar a la muerte a personas más vulnerables en un par de saltos de contagio, e incluso a ti si inopinadamente sufres una apendicitis y no te pueden curar. Es lo sensato.

Por no hablar de si pasa lo mismo en unas semanas en países con menos recursos.

Ojala que en un futuro se convierta tan solo en una enfermedad estacional como la gripe y las múltiples infecciones respiratorias que sufrimos regularmente. Pero para llegar a ello tenemos que pasar por la oleada de la epidemia. Y tiene que ser lo más lentamente posible. Hay que ganar tiempo, cualquier retraso en la diseminación del virus y la extensión de la epidemia es importante y nos ayuda a nosotros y a los sanitarios. Sí, es posible hacerlo y los retrasos están en las manos de todos (nunca mejor dicho, lávatelas) incluso con medidas sencillas, pero aceptando también las medidas duras.

Además de un intento de explicación, esto es una llamada a la sensatez y a la responsabilidad, una vez que tenemos los datos, los pocos datos que conocemos de este virus. La responsabilidad no es solo no sentir pánico, que también, sino pensar en los demás, que suelen ser, siempre, los más cercanos.

Bueno, esta es mi opinión. Un saludo

Marga del Val



Escrito por Margarita del Val (CBMSO, CSIC-UAM), a raíz de la demanda de información en un foro científico sobre por qué se toman medidas tan extraordinarias de contención.