Por Enrique J. de la Rosa y Margarita del Val
Durante mucho tiempo,
la actividad humana ha utilizado materias primas sin considerar los residuos
generados, y ha sintetizado nuevos compuestos químicos y fabricado productos
sin tener en cuenta el impacto del proceso o del propio producto en nuestra
salud y en el medio ambiente. Esto no suponía un problema grave cuando la
población mundial era de apenas unos cientos de millones de personas, pero hoy
ya superamos los ocho mil millones.
Imagen tomada de https://www.sogama.gal/es
Toda esta población demanda una enorme producción de energía, alimentos, compuestos sofisticados como medicamentos, aparatos y muchos otros bienes. Sin entrar a valorar los beneficios de limitar el consumo superfluo, resulta necesario —y posible, como se expondrá en esta charla— modificar el diseño de los procesos industriales. Entre otros ejemplos, se puede reducir el uso de disolventes tóxicos y de condiciones extremas sustituyéndolos por procesos enzimáticos más suaves y limpios, a la vez que eficientes; aprovechar materias primas renovables, como la biomasa o los residuos agrícolas, para producir combustibles y compuestos de alto valor añadido; degradar contaminantes persistentes, incluidos plásticos y compuestos industriales difíciles de tratar mediante métodos convencionales; y disminuir la huella energética de la industria química mediante reacciones que operen a temperatura y presión ambientes.
Imagen original de Getty Images
Para lograrlo, la
investigación se ha inspirado en la capacidad de las proteínas enzimáticas de catalizar una inmensa variedad de reacciones químicas de forma
rápida, eficiente y selectiva. Su biodegradabilidad y la posibilidad de
reutilizarlas las convierten en herramientas ideales para reemplazar procesos
químicos tradicionales que suelen ser costosos, contaminantes o energéticamente
intensivos. Sin embargo, las enzimas naturales no siempre funcionan bien en los
entornos extremos o poco habituales que caracterizan a muchos procesos
industriales. Para superar estas limitaciones, la naturaleza vuelve a ser una
fuente de inspiración: el proceso evolutivo, que, aunque eficaz, requiere miles
de años.
Imagen diseñada por la ponente
En la charla se explicará el concepto de ingeniería de proteínas y, en particular, la evolución dirigida, una estrategia basada en los principios de la evolución natural —variabilidad, herencia y selección del más apto— que permite adaptar y optimizar enzimas para que actúen exactamente como necesitamos. Esto no solo abre nuevas posibilidades científicas, sino que ofrece soluciones reales para avanzar hacia una industria más sostenible, eficiente y respetuosa con el planeta.
Enzimas a la carta mediante evolución dirigida
para desarrollar procesos industriales sostenibles.
Susana Camarero.
19:00, miércoles 28 de enero de 2026.
Moe Club, Av. de Alberto Alcocer 32, Madrid.
Entrada libre a la presentación por el ponente
y al debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización
de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18
años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años
si están acompañados por uno de sus progenitores o tutor.
Susana Camarero es Doctora en Biología e Investigadora Científica en el CIB Margarita Salas del CSIC, donde codirige el grupo de Biotecnología para Biomasa Lignocelulósica junto con el Dr. Javier Ruiz-Dueñas, además de ejercer como jefa del Departamento de Biotecnología. Su trayectoria científica se ha centrado en el estudio de la biodegradación de la lignocelulosa con el objetivo de desarrollar soluciones biotecnológicas que impulsen el uso de la biomasa vegetal como materia prima renovable, así como en el diseño de biocatalizadores destinados a procesos industriales más limpios y sostenibles. Sus líneas de investigación actuales incluyen la aplicación de la evolución dirigida asistida por computación y la reconstrucción de secuencias ancestrales para generar nuevas enzimas y comprender principios fundamentales de la evolución natural, así como el desarrollo de biocatalizadores a medida, aplicados tanto a la conversión de biomasa en productos químicos y materiales de base biológica como a la degradación de plásticos contaminantes de origen fósil. En la actualidad coordina el proyecto europeo ROBUSTOO (HORIZON-CL6) y dirige la planta piloto “Diseño de Biocatalizadores Enzimáticos para la Síntesis y Reciclado de Plásticos” de la PTI+ SusPlast del CSIC. Mantiene un firme compromiso con la formación de jóvenes investigadores y con la divulgación científica.
El Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, la Asociación Española de Científicos, la Fundación DRO, la Sociedad Española de Inmunología y la Real Sociedad Española de Química apoyan la divulgación científica rigurosa.
Moe Club nos cede el
espacio para las charlas.





