Inteligencia Artificial: ¿miedo al progreso o regulación necesaria?

Por Enrique J. de la Rosa y Margarita del Val

 

La Inteligencia Artificial ha irrumpido en nuestras vidas a través del mediático programa ChatGPT. Este sistema, aunque es capaz de escribir un texto sobre cualquier tema en unos pocos segundos, dista mucho de ser la inteligencia artificial que persiguen desarrollar los expertos. Sin embargo, de inmediato han surgido los miedos a que los estudiantes no vuelvan a hacer ningún trabajo por su cuenta, a que los guionistas de series y otras muchas personas pierdan su trabajo y, llevado al extremo, a que una superinteligencia artificial acabe controlando el mundo. El miedo al progreso no es nada nuevo; la sociedad ha reaccionado frecuentemente en el pasado con desconfianza de los avances científicos y tecnológicos. Sirva de ejemplo la imprenta y la difusión de los libros que, allá por el siglo XV, suscitó numerosos recelos y prohibiciones.


Imagen de Pixabay.com

 

En la charla nos queremos centrar en las oportunidades que ofrece la Inteligencia Artificial para ampliar el conocimiento y resolver los problemas que afectan a la humanidad. La Inteligencia Artificial, bien usada, es una herramienta muy poderosa en educación, en investigación y en muchos aspectos de nuestra vida. Hay ya sistemas que pueden analizar la literatura científica, planear experimentos, realizarlos y analizar los resultados. ¿Vamos a perder los científicos nuestro trabajo? No, sino que nos podremos dedicar a pensar nuevas preguntas y plantear nuevos problemas que hasta ahora no se podían abordar por la cantidad ingente de trabajo que requerían. Y esto es extrapolable a muchas actividades humanas.

 

Desarrollos de IA de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada.

 

El buen uso de la Inteligencia Artificial requiere desarrollar su regulación, como cualquier otra actividad social. Pero sería un error centrarnos en las prohibiciones y no en la información y en la educación, en que todos aprendamos a sacar el mejor partido de su uso. En la charla y el debate con el ponente podremos conocer algunas de las aplicaciones que ya tiene la Inteligencia Artificial, su potencial futuro y despejar nuestras dudas sobre algunas de las controversias planteadas.

 

Cómo la inteligencia artificial nos está ayudando a hacer ciencia.

Javier García Martínez

19:00, 29 de noviembre de 2023

Moe Club, C/ Alberto Alcocer 32, Madrid.

 

Entrada libre a la presentación por el ponente y el debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor.


 

Javier García Martínez es Catedrático de Química Inorgánica y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular de la Universidad de Alicante, presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), y Premio Nacional de Investigación, “Juan de la Cierva” 2023. Su investigación se centra en los nanomateriales y su aplicación en el sector energético, con una importante labor de transferencia AL SECTOR PRIVADO. Fundador de la empresa de base tecnológica Rive Technology, que comercializa la tecnología que desarrolló durante su estancia postdoctoral Fulbright en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Los catalizadores desarrollados se utilizan en refinerías, aumentando sensiblemente la eficiencia del proceso y reduciendo las emisiones de CO2.

Realiza una importante labor de prospectiva. Catedrático de la Fundación Rafael del Pino, en la que dirige el informe “Diez tecnologías para impulsar España”. Esta hoja de ruta busca poner a la ciencia en el centro de la agenda política, económica y social de nuestro país. Coordinador del libro “España a Ciencia Cierta”. Miembro del Consejo de Tecnologías Emergentes del Foro Económico Mundial, del que fue vicepresidente en 2011. Actualmente en miembro de la Red de Expertos del Foro Económico Mundial.

Javier presta una gran atención a la formación de los jóvenes. Fundador y presidente de Celera, un programa de apoyo al talento en España que selecciona cada año diez jóvenes excepcionales para darles recursos, formación y grandes oportunidades. Setenta jóvenes han participado ya EN este programa creado por Javier con la Fundación Rafael del Pino y en el que colaboran varias empresas e instituciones españolas. Presidente y CO-FUNDADOR de la Academia Joven de España, corporación de derecho público creada por el Gobierno de España en febrero de 2019, de la que forman parte 30 de algunos de los mejores investigadores jóvenes de nuestro país. Sus objetivos son reconocer y dar visibilidad a los mejores científicos jóvenes españoles y proponerlos como referentes para el fomento de las vocaciones científicas y técnicas, especialmente entre las mujeres.

El liderazgo científico y empresarial de Javier ha sido reconocido con algunos de los premios más importantes. En 2014 le fue otorgado el Premio Rey Jaime I en su categoría de Nuevas Tecnologías. En 2015 fue el primer español en recibir el Premio al Investigador Emergente de la American Chemical Society. En 2017 fue reconocido por la misma organización como el mejor emprendedor de EE.UU. en el sector químico. Es Fellow de la Royal Society of Chemistry y el primer español Fellow de la American Chemical Society. Este año ha recibido el Premio Nacional de Investigación “Juan de la Cierva”. Javier es doctor honoris causa por la universidad de La Rioja.

 El Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, la Asociación Española de Científicos, la Fundación DRO, la Sociedad Española de Inmunología y la Real Sociedad Española de Química apoyan la divulgación científica rigurosa.








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La fuente de la vida

Por Enrique J. de la Rosa y Margarita del Val

El ARN mensajero entró en nuestras vidas durante la pandemia, aunque siempre había estado ahí. Los investigadores sobre el origen de la vida en la Tierra – ¿de dónde venimos?, tema apasionante donde los haya – manejan la hipótesis de que la bioquímica primigenia de nuestro planeta dio lugar hace 3.800 millones de años a un sistema autocopiativo, con capacidad de evolucionar, basado en el ARN. En el “mundo del ARN”, este biopolímero pudo constituir el primer material genético, anterior al ADN, y catalítico, anterior a las proteínas enzimáticas. 

Pero este excitante debate académico no le ganó tanto la fama al ARN como el hecho de la revolucionaria apuesta por las vacunas de ARN mensajero, utilizadas con gran éxito para defendernos del SARS-CoV-2 y que tantas vidas han salvado. Esto acaba de ser reconocido con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina otorgado a la bioquímica húngara Katalin Karikó y al médico norteamericano Drew Weissman.

 


Ven a conocer más sobre esta biomolécula esencial para el origen de la vida, para su funcionamiento y cuyas aplicaciones han sido y serán muy importantes para nuestra salud. Aprovecha para plantear tus dudas y para satisfacer tu curiosidad en directo con las preguntas a nuestro ponente.


El Mundo del ARN: desde el origen de la vida a la revolución en las vacunas.

Carlos Briones.

25 de octubre de 2023, 19:00

Moe Club, C/ Alberto Alcocer 32, Madrid.

Entrada libre a la presentación por el ponente y el debate con los asistentes hasta completar el aforo. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de los menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor.


Carlos Briones es doctor en Ciencias Químicas (especialidad en Bioquímica y Biología Molecular) e Investigador Científico del CSIC en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA, asociado al NASA Astrobiology Program), donde dirige un grupo que investiga sobre el origen de los seres vivos, el Mundo ARN y el desarrollo de biosensores para caracterizar la vida terrestre o buscarla fuera de nuestro planeta. Posee una larga trayectoria en divulgación científica como conferenciante, coordinador de ciclos y colaborador en prensa. Es autor o coautor de varios libros, entre ellos “Orígenes. El universo, la vida, los humanos” (Ed. Crítica, Barcelona, 2015; Premio Prisma 2016 al mejor libro de divulgación), “¿Estamos solos? En busca de otras vidas en el Cosmos” (Ed. Crítica, 2020) y “Genes. Escribiendo el guion de la vida” (Ed. Guadalmazán, Córdoba, 2021). Firme defensor de la Tercera Cultura, realiza frecuentemente actividades que integran la ciencia con la literatura, el cine, las artes plásticas o la música. 


El Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, la Asociación Española de Científicos, la Fundación DRO, la Sociedad Española de Inmunología y la Real Sociedad Española de Química apoyan la divulgación científica rigurosa.








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¿Huella o pisotón?

 

Por Enrique J. de la Rosa


Cualquier persona que disfrute observando las formaciones geológicas, o que se sobrecoja con la extraordinaria fuerza de los terremotos o de los volcanes, probablemente pensará que los seres humanos apenas tenemos influencia geológica en nuestro planeta. Sin embargo, es posible que esto esté cambiando.

Erupción volcánica de La Palma de 2021/Autor Miguel Calero, Distribuida por la Agencia Efe

El término Antropoceno, tema de la próxima charla, se aplicaría a una época geológica definida por los cambios en nuestro planeta causados por la actividad humana. De momento es un término informal. Al contrario de cómo se ha definido hasta ahora la historia geológica de la tierra, estudiando las rocas y sedimentos que han llegado hasta nosotros, los investigadores del Sistema Tierra tienen que valorar si las señales y los cambios globales que caracterizarían el Antropoceno persistirán en el registro geológico durante milenios, mucho más allá de la escala del tiempo humano. 

Ejemplos de probable persistencia no faltan. La erosión y la sedimentación causadas por actividades humanas como la agricultura, o la construcción superan a la de todas las fuentes naturales en el moldeado de la superficie de la tierra. Además, se han fabricado materiales que ya se están incorporando al registro sedimentario: hormigón, ladrillos, vidrio... La extracción de recursos minerales y de combustibles fósiles ha dejado también su huella en el subsuelo, en los océanos y en la atmósfera. También hemos introducido nuevos elementos y sustancias en la composición de la corteza terrestre: los pesticidas, entre otros productos de síntesis química, están distribuidos por todo el planeta, así como los isótopos resultantes de las detonaciones nucleares. 


Huellas de la actividad humana las hay, aunque en algunos casos más que huellas son pisotones, y además en nuestros propios pies. Nuestro planeta ha experimentado grandes cambios y catástrofes naturales que han modificado sustancialmente la biodiversidad, generando enormes extinciones. Por eso sabemos que la Tierra continua y continuará su evolución durante millones de años. Tenemos que concienciarnos de que lo que está en juego no es nuestro planeta, sino nuestra capacidad de habitar en el mismo. La explotación de los recursos es necesaria, pero debemos ser más conscientes y hacerla del modo más sostenible posible.  

El que la comunidad científica se esté planteando si estamos en un nuevo tiempo geológico, el Antropoceno, nos tendría que hacer revisar nuestro papel en el planeta. Estos temas se discutirán en la charla, así como la investigación en Geología también busca un futuro mejor para la humanidad aprendiendo de los errores del pasado.


¿Vivimos en el Antropoceno?

Miércoles 28 de junio de 2023, 19:00h

Pangea, C/ Príncipe de Vergara 23, Madrid



Ana Mª Alonso Zarza es doctora en Geología, Catedrática del Departamento de Mineralogía y Petrología de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid y actual Directora del Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España-CSIC. Su investigación se ha centrado en el estudio de depósitos continentales, habiendo realizado estancias en las Universidades de Oregón (EE.UU.) y de Edmonton (Canadá). Ha impartido diferentes asignaturas de Licenciatura y Grado en Ciencias Geológicas, y en Ingeniería Geológica, así como de Máster y Doctorado. Ha impartido cursos de especialización en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Católica de Chile. Fue Presidenta de la Sociedad Geológica de España (2016-2020) y, como tal, coordinadora nacional del popular Geolodía, importante actividad de divulgación a la que asisten cada año más de 10.000 personas dirigidas por más de 600 docentes e investigadores. Recibió la“Walther Medal” 2016 de la Asociación Internacional de Sedimentología como reconocimiento a sus contribuciones al campo de la Sedimentología, el Diploma del CSIC de reconocimiento a los méritos científicos durante el curso 2015-2016 y fue Científica del mes de la Asociación de Mujeres científicas y tecnólogas en enero de 2017.

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La pandemia silenciosa

 

Por Begoña García Sastre, Margarita del Val y Enrique J. de la Rosa


El descubrimiento de los antibióticos a mediados del siglo XX supuso una revolución en la medicina permitiendo tratar de forma efectiva las infecciones bacterianas. Es incalculable el número de vidas que los antibióticos han salvado y, además, han colaborado, junto con las vacunas y la mejora de la higiene y la nutrición, a reducir la mortalidad infantil y aumentar la esperanza de vida, proporcionándonos la salud de la que ahora disfrutamos. 

Los antibióticos han vivido desde entonces una época dorada, considerándose en la sociedad, erróneamente, como el remedio que todo lo cura. Esta percepción ha llevado a que se hiciera un abuso de estos medicamentos, cuyas consecuencias llevamos años sufriendo y que cada vez resultan más preocupantes: las bacterias multirresistentes

Imagen: Anna Shvets, Pexels.com

La resistencia de las bacterias a los antibióticos se considera una “pandemia silenciosa” siendo ya uno de los problemas de salud más preocupantes a nivel global. No solo afecta al tratamiento de infecciones bacterianas clásicas, sino también al riesgo de infección en muchas cirugías que mantienen nuestra calidad de vida. Para entender por qué se puede denominar pandemia debemos poner el problema en contexto con unos pocos números. A principios de 2022, The Lancet publicó un estudio sobre la resistencia bacteriana en el que se revelaba que en 2019 las infecciones con bacterias resistentes fueron la causa de 1 de cada 8 muertes en el mundo, siendo la segunda causa de mortalidad ese año. Tal como resalta José Miguel Cisneros (Instituto de Biomedicina de Sevilla), “los resultados del estudio son muy impresionantes, ya que el número de muertes relacionadas con estas infecciones en el año del estudio, 2019, fue superior al número de fallecidos por covid-19 después de tres años (7,7 millones vs. 6,6 millones)”. Y no es, como otras emergencias sanitarias, un problema de salud de países con pocos recursos. En Europa se calculan unas 35 000 muertes al año según el Centro europeo para la prevención y el control de enfermedades (ECDC), 4 000 de ellas en España (¡cuatro veces más que los accidentes de tráfico!). En EE.UU. se contabilizan más de 2,8 millones de infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos al año. Y, por si esto fuera poco, la Organización Mundial de la Salud advierte que el problema puede ir a peor, ya que las muertes anuales relacionadas con la resistencia a los antibióticos podrían situarse en torno a los 10 millones de personas en 2050, convirtiéndose en la principal causa de mortalidad en el mundo superando al cáncer

Además de la amenaza que supone para la salud global, tiene también consecuencias económicas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha estimado que el coste que supone la resistencia bacteriana en los sistemas sanitarios de los países de la Unión Europea se sitúa en 1 100 millones de euros anuales y provoca grandes pérdidas en el Producto Interior Bruto (PIB). 

Pese a todos estos datos, que confirman que la emergencia es real y actual, no parece un problema del que la sociedad sea plenamente consciente. Por ello, se debe informar y concienciar sobre su magnitud para fomentar un uso más responsable de los antibióticos.

La investigación, como en muchas otras amenazas globales, juega un papel esencial en la búsqueda de soluciones. Los científicos llevan años siendo conscientes del problema que suponen las bacterias multirresistentes y trabajan a contrarreloj en busca de alternativas. Hay varias líneas de investigación prometedoras para hacer frente a estas súper bacterias como pueden ser la fagoterapia, el uso de virus bacteriófagos (que matan a las bacterias pero son inocuos para los humanos) o partes de estos; la modificación, adaptación o combinación de antibióticos ya existentes; o la más cara y complicada, desarrollarlos nuevos. Todo esto, entre otras alternativas prometedoras

Buscando nuevos antimicrobianos entre lo más pequeño


En esta charla se abordará el problema de la resistencia a antibióticos, en qué consiste y cómo se originan y transmiten estas resistencias, así como las principales soluciones que, desde la investigación, se plantean. En concreto, se tratarán los últimos avances en nanotecnología aplicada a nuevos métodos de diagnóstico y terapia. 

Esta línea, desarrollada en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, trata de trasladar el concepto de "multivalencia química" a la aplicación práctica en la búsqueda de nuevos antimicrobianos o la mejora de los ya existentes. La multivalencia consiste en que la disposición múltiple de varias moléculas terapéuticas en una única nanopartícula no suma, sino que multiplica su potencial antimicrobiano. Por poner un ejemplo, una nanopartícula que contiene 4 moléculas de un antimicrobiano, no va a ser simplemente 4 veces más potente que cuando se utiliza el antimicrobiano solo, sino que puede ser decenas o incluso miles de veces más efectivo. Eso permite dos cosas: convertir una molécula a priori con poca efectividad en una nanopartícula con gran eficiencia; y encontrar posibles nuevos usos a antimicrobianos ya estudiados pero descartados, por lo que no es necesaria una gran inversión en descubrir otros nuevos. 


Nanotecnología y resistencia a antimicrobianos: combatiendo la "pandemia silenciosa" con pequeñas grandes armas

Miércoles 26 de mayo, 19:00h

Pangea, C/ Príncipe de Vergara 26, Madrid.


Jesús Miguel Sanz Morales es Doctor en Ciencias Químicas y Científico Titular en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde lidera el Laboratorio de Ingeniería de Proteínas frente a la Resistencia a Antimicrobianos. También es Catedrático de Universidad en excedencia. Las líneas de investigación de su grupo comprenden el estudio estructural de péptidos y proteínas con capacidad antimicrobiana y el uso de procedimientos nanobiotecnológicos para incrementar su efectividad.


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¿Preocupación o entusiasmo?

 

Por Begoña García Sastre y Margarita del Val


Seguro que has oído hablar alguna vez de unos nuevos ordenadores que desafiarán el panorama computacional actual y multiplicarán casi infinitamente las capacidades de los actuales ordenadores. Son los ordenadores cuánticos, y tienen el potencial de convertirse en una herramienta realmente poderosa. 

Seguramente si has leído o escuchado información sobre ellos, ésta no haya sido precisamente positiva. Su potencia y desarrollo prometen romper con la ciberseguridad actual y el encriptamiento de datos y contraseñas, poniendo en riesgo la sociedad tan digitalizada a la que pertenecemos. A pesar de que esto es una realidad y no se puede obviar, los ordenadores cuánticos también prometen avances muy positivos, ya que sus propiedades, basadas en física cuántica, les permitirán hacer fácilmente cálculos sobre problemas con muchas variables que jamás se podrían realizar con los ordenadores que conocemos hasta la fecha.  Estas capacidades suponen la posibilidad de retomar y dar respuesta a problemas difíciles que no se podían solucionar y que los matemáticos e investigadores de otras disciplinas habían abandonado. Campos como la ciencia de materiales y química, entre muchos otros, son claros candidatos a beneficiarse de las aplicaciones que tienen los ordenadores cuánticos. 

Visión artística de un ordenador cuántico basado en átomos fríos concebido para simular problemas de química (e.g., simulador cuántico)

Aunque estas aplicaciones están aún lejanas, los últimos avances experimentales en el control y visualización de los sistemas microscópicos nos sitúan cada vez más cerca de esta tecnología. Es por ello que no debemos dejar de interesarnos. Después de la primera revolución que supuso el desarrollo teórico de la física cuántica, se piensa que este control avanzado de los sistemas cuánticos individuales va a dar lugar a una “segunda revolución cuántica”, de la que no debemos quedarnos fuera. Ya sea para beneficiarnos de sus ya mencionadas ventajas, o para protegernos de los más sonados riesgos, tenemos que tratar de entender esta nueva tecnología que, sin duda, va a afectarnos como individuos y, sobre todo, como sociedad. 

En esta charla se tratará de proporcionar los conocimientos básicos para comprender esta revolución que se avecina, entendiendo un poco más la física cuántica, por qué y cómo nos afecta y qué nos aportarán los ordenadores cuánticos cuando esta revolución se haga realidad, ya sea para preocuparnos o para entusiasmarnos. 


Física y ordenadores cuánticos: ¿qué son y para que sirven? 

Miércoles, 26 de abril de 2023, 19:00h

Pangea, C/ Príncipe de Vergara, 26, Madrid. 


Alejandro González Tudela es un científico especializado en el campo de la nanofotónica cuántica y sus aplicaciones en tecnologías cuánticas. Doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid en 2013, realizó una estancia post-doctoral de 5 años en el Instituto Max Planck de Óptica cuántica bajo la supervisión del Prof. Juan Ignacio Cirac. Desde Agosto de 2018 trabaja como Investigador Científico en el grupo de Información Cuántica del Instituto de Física Fundamental del CSIC (http://quinfog.iff.csic.es).

Sus trabajos han tenido mucha relevancia internacional, por los que ha sido galardonado con varios premios: Early Career Award (otorgado por la revista New Journal of Physics en 2017), mejor Investigador de Física Teórica Novel (otorgado por la fundación BBVA y Real Sociedad Española de Física en 2018), y, recientemente, con el premio Miguel Catalán 2021 de Ciencias de la Comunidad de Madrid a investigadores menores de 40 años. También es muy activo en divulgación, y su último articulo en la revista de la Real Sociedad Española de Física fue galardonado con el premio otorgado por la fundación BBVA y Real Sociedad Española de Física en 2022. 


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No es un gasto, es una inversión

 

Por Begoña García Sastre y Enrique J. de la Rosa


La fascinación por el cielo nos ha acompañado a lo largo de la historia. Hace miles de años nuestros antepasados miraban al cielo haciéndose preguntas sobre su existencia. Prueba de ello es la variedad de mitologías y religiones cuyos dioses se hallan reflejados en el cielo estrellado. La astronomía, la ciencia que estudia los cuerpos celestes del universo, evolucionó con la humanidad y sirvió para medir el paso del tiempo, establecer los calendarios, orientarnos y conocer nuestra posición en la tierra o en el mar. 

Es posible que mirar al cielo nos ayudara a evolucionar culturalmente pero, ¿y ahora? Actualmente, los estudios del universo nos permiten seguir evolucionando, esta vez tecnológicamente. Sin embargo, no se conoce esa conexión directa entre nuestro día a día y la investigación en Astronomía, Astrofísica o exploración espacial. El coste en personal e instalaciones de los grandes observatorios es muy elevado. Por no hablar de los viajes al espacio, más aún si son tripulados. Eso es evidente, pero no lo es tanto el retorno de esa gran inversión para sus ciudadanos, que quizás se pregunten si merece la pena tanto gasto.

Telescopio Cherenkov en el observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma). Foto: Enrique J. de la Rosa

La ciencia requiere fondos para avanzar en todas sus disciplinas. Sin embargo, el dinero empleado en ciencia no es un mero gasto sino una inversión de futuro. En la charla nos ilustrarán de cómo la necesidad de nuevos desarrollos técnicos punteros que tienen los astrónomos para llevar a cabo sus observaciones y exploraciones del espacio han contribuido a nuestro bienestar en la Tierra. Sin ir más lejos, los sistemas de comunicaciones sin los que hoy no sabríamos vivir provienen de investigaciones espaciales. Carl Sagan, eminente astrofísico y divulgador, estudió a fondo esta cuestión y concluyó que por cada dólar que invertía la NASA en exploración espacial revertían 7 dólares sobre la industria estadounidense. Serían los años 80-90 y es probable que este dato haya cambiado, pero confirma la frase “Los países no investigan porque son ricos, son ricos porque investigan”.

Una combinación de un mapa reciente del universo en rayos X y una imagen sacada de un TAC. 


Las razones para de esta imagen... ¡en la charla! 



¿Qué ha hecho la Astronomía por nosotros?

Miércoles, 29 de marzo de 2023, 19:00h. 

Pangea, C/ Príncipe de Vergara 26, Madrid. 



Pere Planesas es doctor en física, ha trabajado en el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), donde se especializó en radioastronomía, y en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), especializándose en astronomía extragaláctica e interferometría. Lideró la participación técnica y científica española en el instrumento HIFI del Observatorio Espacial Herschel y participó en la puesta en marcha del gran radioobservatorio ALMA, trabajando para el Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile. Ha estudiado estrellas, nebulosas y galaxias, ha participado en comités de evaluación de proyectos para varios observatorios y en comités científicos asesores. Actualmente realiza actividades de divulgación de la ciencia.


El Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, la Asociación Española de Científicos, la Fundación DRO y la Sociedad Española de Inmunología apoyan la divulgación científica rigurosa.









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