En la frontera de la vida

Los virus son unas entidades apasionantes en su simplicidad estructural y en la complejidad de su modo de propagación, que utiliza la maquinaria de células bacterianas, animales y vegetales para “recrear su propia vida”. De hecho, desafían algunas de las definiciones de vida que nos enseñaron y aún enseñan en los colegios.

Pero, además, son potenciales agentes patógenos que periódicamente causan alarma social. La primera charla en Ciencia con chocolate fue sobre la gripe A. Y ese solo ha sido el último susto ¡hasta ahora! Otros ejemplos son el SIDA, el síndrome respiratorio agudo y severo, que provocó una alerta mundial a principios del año 2003, y las diversas variantes del virus de la gripe, aparte de la A, con potencialidad para causar pandemias cuya gravedad es difícil de prever. Hay también otros casos, como el del dengue y otros virus transmitidos por mosquitos, en los que se está produciendo una extensión de las áreas geográficas en las que hay riesgo de infección.

La investigación y el conocimiento son pues doblemente necesarios. En primer lugar, por la necesidad de seguir desarrollando nuevas medidas, vacunas y agentes antivíricos, para controlar las infecciones. Pero también para mantener en su justo término las precauciones necesarias y no caer en la alarma desmesurada.
¿De dónde surgen estos nuevos virus? ¿Por qué es tan difícil encontrar tratamientos frente a ellos? La Dra. Ester Lázaro intentará responder a estas preguntas, haciendo especial hincapié en la variabilidad vírica como fuente de nuevos virus, y en las alteraciones ambientales y la globalización como factores que facilitan tanto el contacto con estos nuevos virus como su propagación a diferentes escalas.

Ester es doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente es investigadora en el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) dónde estudia las bases moleculares de la adaptación biológica utilizando como modelos experimentales virus que poseen RNA como material genético. Es autora de numerosas publicaciones científicas en revistas internacionales y coautora del libro “Virus emergentes: la amenaza oculta”. Además realiza una intensa labor divulgadora y colabora en la docencia de másters y cursos de doctorado.


Virus emergentes. Una nueva amenaza en un mundo globalizado y cambiante.

Dra. Ester Lázaro, Investigadora del Centro de Astrobiología CSIC-INTA.

Cuándo:
Martes, 15 de noviembre de 20:00 a 21:30

Dónde:
Chocolatería VALOR – C/ Ibiza, 33 – Madrid

Entrada libre – Aforo limitado – Consumición no incluida

Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa.


Solo sé que no sé nada


Esta frase, atribuida a Sócrates, ilustra otro de los mensajes de la charla de Emilio Cáceres (La impaciencia es la madre de la pseudociencia): el conocimiento surge de la duda; nada se puede saber con absoluta certeza.

En efecto, a finales del siglo XVIII la medicina oficial se fundamentaba en la teoría de los humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Frente al remedio de las sangrías, los postulados homeopáticos, entonces introducidos, representaron un avance dado que “el remedio dejó de ser peor que la enfermedad”. De hecho, demostrar la ausencia de toxicidad es la primera fase de cualquier ensayo clínico, como nos ilustrarán en una futura charla.

Pero, desde entonces, la medicina ha evolucionado hasta ser la medicina basada en la evidencia la corriente mayoritaria en la actualidad. Por su parte, la homeopatía mantiene básicamente sus postulados del siglo XVIII sin haber evolucionado.

Por suerte, poco tienen que ver los antibióticos, las vacunas, los transplantes, etc. con aquella medicina.  Y menos aún la genómica, las células madre, la neuroprotección, etc.

En una estancia en EE.UU. oí por la radio una reseña de la conferencia de clausura de curso impartida por el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. A los recién titulados médicos les comentó: “La mitad de lo que les hemos enseñado no es totalmente cierto. Ustedes mismos  lo tendrán que descubrir investigando”.  Como Emilio dejo muy claro “La Ciencia es incertidumbre, pero no hay nada con más certidumbre que la Ciencia”.

Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa.

Apunta en tu agenda

Hace treinta años que soy investigador científico y sigo creyendo como el primer día en la investigación básica, la que está guiada por la curiosidad por comprender el mundo que nos rodea. Por eso fundé una empresa.

        Así comienza un libro que empecé a escribir sobre el proceso de transferencia del conocimiento que nos ha llevado de estudiar la retina de embrión de pollo a estar tratando de desarrollar un tratamiento para las degeneraciones hereditarias de la retina, a día de hoy incurables. Dado que no he encontrado editor, si te interesa ver cómo continua puedes acercarte a la charla divulgativa que daré en el marco de la Semana de la Ciencia.

(Imagen de Luis Quevedo para la portada)


Del laboratorio al desarrollo de una posible terapia para el tratamiento de la ceguera.

Dr. Enrique J. de la Rosa, Investigador Científico del Centro de Investigaciones Biológicas, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Cuándo:
Jueves, 10 de noviembre de 18:00 a 19:30

Dónde:
Salón de Actos del Centro de Investigaciones Biológicas.
C/Ramiro de Maeztu 9. Ciudad Universitaria.
Entrada libre


        En otras entradas en Ciencia con Chocolate he dado algunas pinceladas al respecto: Ciencia, esta vez sin chocolate. Ciencia básica o ciencia aplicada, una disyuntiva equivocada.  


        Apunta también la próxima charla propiamente dicha del ciclo, que comentaré en breve.

Virus emergentes. Una nueva amenaza en un mundo globalizado y cambiante.

Dra. Ester Lázaro, Investigadora del Centro de Astrobiología CSIC-INTA.

Cuándo:
Martes, 15 de noviembre de 20:00 a 21:30

Dónde:
Chocolatería VALOR – C/ Ibiza, 33 – Madrid

Entrada libre – Aforo limitado – Consumición no incluida


Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa.

Eppur si muove


Esta frase, “y sin embargo se mueve”, es atribuida a Galileo tras tener que abjurar de sus observaciones científicas sobre el movimiento de la tierra alrededor del sol. Me ha parecido un resumen “poético” de la charla de ayer, en la que Emilio Cáceres nos ilustró sobre los estrictos requerimientos de la Ciencia y las muchas vías por las que la pseudociencia “nos convence” más fácilmente.

Emilio nos dio una magnífica, rigurosa y a la vez amena charla que puedes encontrar aquí. A ella volveré. Pero, como en otras ocasiones en Ciencia con Chocolate, fue la discusión posterior lo más ilustrativo. Una persona pidió más beligerancia a los científicos frente a la pseudociencia. Otras personas pidieron más respeto para las terapias alternativas, “porque conozco algún caso en el que funcionó”. Esta percepción personal también se ha tratado en alguna entrada previa, pero parece que habrá que volver sobre ello.




Pero, como decía al principio, basándome en algo que el propio Emilio comentó en su charla, quiero hacer un primer resumen de la entendible dificultad de aceptar el conocimiento científico cuando contradice nuestra experiencia. ¿Cuándo se dieron cuenta los humanos de que el sol sale todas las mañanas, cruza el cielo y se oculta por la noche hasta el día siguiente? El calendario egipcio, que implica reconocer ya la periodicidad de dicho movimiento, tiene 5.000 años. Pero seguro que nuestros antepasados fueron conscientes del movimiento del sol por el firmamento hace ¿10.000, 20.000, 50.000 años? Pudo ser incluso antes, por algún antecesor del género Homo. Por ello, es fácil entender que se rechazaran las explicaciones de Galileo,  e incluso que le condenara la Santa Inquisición, cuando sus observaciones aplicando el método científico demostraron que era realmente la tierra la que se movía alrededor del sol. La humanidad, y no estoy seguro de que en su totalidad, solo ha sido capaz de generar y admitir el conocimiento que contradice la experiencia personal sobre el movimiento del sol en una muy pequeña fracción temporal de su historia. Así que no nos debemos extrañar de que muchas personas se aferren a algo que parezca funcionar o que dé una contestación sencilla a sus dudas, aunque no esté demostrado científicamente. Pero quizás sí podamos explicarlo mejor. Seguiremos en ello.

Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa.


No me malinterpretes


Cuando critico el que se empleen argumentos pseudocientíficos para venderte un alimento, una crema de belleza, un tratamiento médico o cualquier otra cosa, no critico a quien, por el motivo que sea, siempre respetable, lo compra. Critico al que da falsas esperanzas. Critico al que juega con tu salud. Critico al que intenta detraer recursos sanitarios en favor de su bolsillo.

Por eso en Ciencia con chocolate tendremos, como ya he anunciado, varias conferencias para que sigas decidiendo lo que quieras, pero con más conocimiento e información. Te esperamos el martes 18 de octubre.

 
La impaciencia es la madre de la pseudociencia.

Emilio Cáceres Vázquez, licenciado en Ciencias Biológicas y en Ciencias Ambientales, profesor de educación secundaria.


Cuándo:
Martes, 18 de octubre de 20:00 a 21:30


Dónde:
Chocolatería VALOR – C/ Ibiza, 33 – Madrid

Entrada libre – Aforo limitado – Consumición no incluida


Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa

Quizás debiéramos tomárnoslo más en serio

Hay algunos reclamos publicitarios – cremas con células madre vegetales, pulseras para el equilibrio energético o alimentos curalotodo – que a los científicos en general nos hacen gracia. Pero quizás debiéramos reaccionar de otra forma, pues la misma falta de pruebas sobre su eficacia se da en alternativas médicas que, por tanto, pueden ser peligrosas, no solo para el bolsillo, sino para la propia salud.

Mucho mejor que yo lo explica Mario Bunge, doctor en Ciencias Físicas y filósofo de la Ciencia: “Los científicos y los filósofos tienden a tratar la superstición, la pseudociencia y hasta la anticiencia como basura inofensiva o, incluso, como algo adecuado al consumo de las masas; están demasiado ocupados con sus propias investigaciones como para molestarse por tales sinsentidos. Esta actitud, sin embargo, es de lo más desafortunada. Y ello por las siguientes razones. Primero, la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y volverla contra la investigación científica. Segundo, el surgimiento y la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia son fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de forma científica y, tal vez, hasta de ser utilizados como indicadores del estado de salud de una cultura.”
(Tomado de la reseña de nal del formularioLas pseudociencias ¡vaya timo! Mario Bunge. Colección ¡Vaya timo!, 14. Editorial Laetoli. ISBN: 978-84-92422-24-1).



En Ciencia con Chocolate vamos a dedicar varias charlas, empezando por la del próximo martes 18 de octubre, a que conozcas mejor el método científico, el proceso de desarrollo de un medicamento, el fundamento y la necesidad de las vacunas, para que así puedas distinguir tu mismo Ciencia de pseudociencia.
Ciencia con chocolate surge del convencimiento de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular de la necesidad de la divulgación científica rigurosa