En la frontera del conocimiento

Te prometí varias charlas sobre el cerebro. En una anterior hablamos de aquello que nos sobrecoge, que nos emociona, que nos parece la esencia del ser humano. Pero no debemos olvidar que el cerebro es una máquina bioquímica, neuroquímica, electroquímica, más compleja pero originada de forma similar a otros órganos y tejidos de nuestro cuerpo.

El cerebro controla en buena parte al resto de nuestro cuerpo y, además, percibe, interpreta y construye la realidad que nos rodea: ¡Somos nuestro cerebro! Entonces, ¿dónde está la diferencia entre sus funciones y las del resto del organismo? La respuesta debe venir de investigarlo, no solo en su forma actual de cerebro humano, sino en cómo se forma durante el desarrollo y cómo ha ido cambiando durante la evolución. Sobre ello nos hablará el Prof. Alberto Ferrús en su charla.
 
(Escultura surrealista de Salvador Dalí)

La investigación sobre el cerebro persigue responder a esa pregunta básica de ¿Quiénes somos?, pero, además, también nos puede ayudar a diseñar tratamientos para las enfermedades neurológicas, para remediar los trastornos cognitivos y para construir máquinas cada vez más complejas.

 (Fotografía original de lainformacion)

Alberto Ferrús es Doctor en Ciencias Biológicas y Profesor de Investigación del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del que fue su director entre 1993-1996 y 2007-2009. Ha trabajado durante cinco años en el Departamento de Biología de la Universidad de Yale y en el Instituto Tecnológico de California (EE.UU.) y ha realizado estancias de años sabáticos en el Instituto Weizmann (Israel) y en el Centre National de la Recherche Scientifique (Francia). Su campo de especialización es la neurobiología molecular y su tema general de trabajo es la relación entre la organización funcional del genoma y la fisiología de la sinapsis. Ha recibido los premios  Demuth  de Neurogenética, concedido por la International Brain Research Organization (Suiza) y el  Cornelius Wiersma concedido por el Instituto Tecnológico de California (EE.UU.). Es miembro español de la Alianza Dana par la promoción de los estudios cerebrales.

 

 El cerebro: Una máquina para interpretar el mundo.

Prof. Alberto Ferrús, Doctor en Ciencias Biológicas, Profesor de Investigación del CSIC en el Instituto Cajal.
Donde:
Chocolatería VALOR – C/ Ibiza, 33 – Madrid
Cuando:
Martes, 29 de octubre, de 20:00 a 21.30

Entrada libre – Aforo limitado – Consumición no incluida


 Varias Sociedades y Asociaciones Científicas apoyan la implicación de los científicos en la divulgación rigurosa de los resultados de la investigación a la sociedad.
 
 
 
 
 
 

Lo que sabemos y lo que no

Ya hemos hablado varias veces en Ciencia con chocolate del problema que representa el rigor científico y la duda sistemática para la transmisión del conocimiento. Te recomiendo releer algunas de las entradas previas (Solo sé que no sé nada; Incertidumbre).

En su magnífica charla, el Prof. Luis Enjuanes dejó patente lo que se sabe con un alto grado de certeza sobre virus e infecciones víricas, así como lo mucho que queda por investigar y conocer.
(Fotografía original de Muy Interesante) 

Sabemos que los animales son un enorme reservorio de virus por identificar, mucho más numerosos que los ya conocidos. Continuamente dichos virus están saltando a la especie humana, normalmente sin consecuencias. Pero de vez en cuando hay un salto que causa una enorme mortalidad, aunque suele quedar muy restringido en su dispersión. Un claro ejemplo es el virus de Ébola en África, que llega a matar al 85% de los infectados, o el actual coronavirus MERS, muy letal en Oriente Medio. Mucho peor, en términos de salud global, es cuando el virus muta. Y sabemos que la tasa de mutación de algunos virus es un millón de veces superior a la de los animales que infecta. Es decir, el virus se adapta mucho más rápidamente que el organismo infectado. Algunas, muy pocas, de dichas mutaciones facilitan enormemente la dispersión del virus. Sabemos que esto ha ocurrido en el pasado. Por ejemplo con la gripe, que entre los años 1918 y 1920 se estima pudo matar entre 50 y 100 millones de personas. Y, más recientemente, esto ha pasado con el SIDA, que acumula más de 20 millones de personas muertas.

(Fotografía original de la UNAM)

No sabemos cuál va a ser la próxima pandemia vírica global de consecuencias tan trágicas, pero es necesario estar continuamente vigilantes, como hace la Organización Mundial de la Salud. El nivel de alarma que percibe la población tiene mucho más que ver con el desconocimiento científico que con la función encomendada a la Organización Mundial de la Salud. Con conocimiento podrás valorar mejor el significado de las alertas sanitarias.